Una serie de estudios científicos recientes han revelado nuevas propiedades de la vitamina K que podrían tener un impacto positivo en la salud mental. Más allá de su rol conocido en la coagulación sanguínea y la salud ósea, esta vitamina ahora está siendo estudiada por su vínculo con el cerebro.
El Centro de Investigación en Nutrición Humana sobre el Envejecimiento Jean Mayer de la Universidad de Tufts publicó un estudio en The Journal of Nutrition en abril de 2025, en el que se demostró que una dieta deficiente en vitamina K puede incrementar la inflamación cerebral y reducir la neurogénesis en el hipocampo, región clave para la memoria y el aprendizaje. En modelos animales, la falta de esta vitamina se asoció con deterioro en pruebas de memoria y aprendizaje.
A esto se suma un segundo hallazgo del Instituto de Metabolismo y Muerte Celular Helmholtz Zentrum München, en Alemania, que evidenció que la vitamina K puede proteger las células cerebrales de la ferroptosis, un tipo de muerte celular vinculada con enfermedades neurodegenerativas. Estas propiedades antioxidantes y antiinflamatorias podrían convertir a la vitamina K en un nuevo aliado para prevenir el deterioro cognitivo y apoyar la salud mental.
La vitamina K se encuentra principalmente en vegetales de hoja verde oscuro como espinaca, kale, brócoli, acelga y lechuga. También está presente en aceites vegetales, palta, huevos y productos fermentados como el natto. Su consumo regular puede aportar beneficios que van más allá de lo tradicionalmente conocido.
Los expertos destacan la importancia de mantener una dieta equilibrada que incluya estos alimentos, especialmente en personas mayores, como una posible estrategia para apoyar la memoria, el aprendizaje y el bienestar emocional.






