En el contexto de la próxima conmemoración del día de las Iglesias Evangélicas en nuestro país, El Tipógrafo conversó en exclusiva con el prominente empresario de la Región de O’Higgins Gustavo González, declarado converso a la fe Cristiana y destacado filántropo de nuestra tierra.

Consultado sobre el respeto a la libertad de culto en el ámbito empresarial o la actividad económica, el presidente del directorio de Supermercados Cugat señaló “la libertad de culto en nuestra cultura es básica, creo que un país nuevo como este (en comparación a otros lugares), ésta se ha ganado en base a mucho sacrificio de hombres y mujeres de distintos credos y tiene una importancia muy relevante, el país se desarrolla mucho mejor en todos sus aspectos, en especial en aquellos más fundamentales del ser humano si existe este respeto hacia las distintas manifestaciones de la fe, nuestra fe enseña valores que hacen mejores seres humanos, mejores ciudadanos para el país y para una sociedad llena de dificultades”.

Gustavo González, reflexiona además acerca del impacto de su fe en su actividad empresarial “yo me crié en una familia evangélica, me enseñaron la biblia desde pequeño, pero en mi juventud me alejé, me aparté de ese camino, de la religión de la fe, estuve 10 años fuera, y en ese período pude apreciar lo diferente que es haber sido formado en un hogar protegido por la fe cristiana, y pude conocer además un mundo sin fe, con poca fe o más bien con fe en otras cosas, no en lo espiritual o en los temas existenciales, que son la esencia del ser humano, y que permiten estar bien emocionalmente, creo que el equilibrio en materia espiritual permite estar sustancialmente mejor en lo emocional y en la vida en general, luego de ese periodo, volví a la religión y pase un tiempo muy muy apegado a la Iglesia, a la religión, y con la madurez empecé a vivir la fe, más que la religión… porque la entiendo como una relación personal, un proceso más profundo y maduro que el solo apego a la religión, es una relación más íntima y más leal entre nosotros y nuestro Dios creador” y agregó que “después de los 40 años vivo mi fe diariamente y la aplico en mi vida en general, y por su puesto en el trabajo, y veo que oportunidades hay de ayudar a las personas que tienen necesidades, nuestros productos, nuestros precios, nuestra atención siempre están orientadas en ese sentido y regidas por nuestros valores cristianos”.

El empresario tuvo palabras también para la discriminación por razones religiosas en nuestra sociedad “recuerdo haber sido tratado diferente de niño, se nos llamaba despectivamente ‘canutos’ me hacían burla (como se decía en ese tiempo, hoy sería bullyng) en el colegio, yo me crié en el campo en Pichidegua y sentí un trato diferente, pero no me afectó tanto, y, a Dios gracias eso ha cambiado mucho en el país, y la sociedad se ha dado cuenta que nuestra fe hace que el país sea mejor”.
Sobre su contribución para que en Rancagua exista un templo en el mismo terreno en que se encuentra el local comercial y a la construcción de la catedral evangélica de la ciudad, González recalcó que “buscamos que todas las corrientes cristianas que se apegan a los valores de la biblia tengan espacio para su culto y desarrollo”.






