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Columnas de Opinión

Ciberdelincuentes al acecho: cuando la privacidad digital está en peligro

MIÉRCOLES, 7 DE ABRIL DE 2021

Mientras más cuidadosos seamos con la información que entregamos y a quién se la entregamos, será más difícil para los delincuentes perpetrar las amenazas.


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Estamos en un punto de inflexión de la historia, vivimos en un mundo percibido como frágil, donde la ansiedad es la norma en lugar de ser la excepción, vivimos cambios no lineales o exponenciales a nivel mundial, comunitario, familia y también personal. A raíz de estos cambios, se nos hace cada vez más difícil planificar el futuro, porque no sabemos qué pasará y esto nos envuelve en una situación cada vez más incomprensible.

Hace muy poco el investigador Jamais Casio, del Institute for the Future señaló que “Estamos en un tiempo en el que confluyen entre muchos otros inconvenientes, la pandemia global, los desajustes políticos y los desastres climáticos”. Transportándonos a vivir en un entorno que los expertos han definido como BANI sigla en ingles que significa (Frágil/quebradizo (Brittle), Ansioso, No Lineal, Incomprensible).

Desde el año pasado la tecnología se ha transformado en vital para el ser humano. Gracias a ella y a la digitalización estamos siendo capaces de sobrellevar esta crisis.  

¿Pero qué tiene que ver todo esto con el cibercrimen? Lamentablemente la tecnología que nos sirve tanto en el día a día también ha generado que la cantidad de víctimas esté aumentando de manera acelerada y exponencial, debido a que junto con ello ha aumentado también la superficie de ataque, adaptando los delincuentes rápidamente su “modus operandi” y ajustado su “modelo de negocio”.

Según el último informe sobre cibercrimen de la Europol Los ciberdelincuentes han utilizado la actual crisis para llevar a cabo todo tipo de ataques de ingeniería social, abusando de la buena fe de las personas, para que realicen acciones en beneficio de los ciberdelincuentes”.

Uno de los principales medios para articular las amenazas es lo que se denomina Ingeniería Social, mediante este mecanismo, los cibercriminales engañan a las personas para que revelen información confidencial, como contraseñas y números de RUT, número de documento y otra información que posteriormente puede servir a distintos fines delictivos perpetrados en línea. Cuando este tipo de acciones se canaliza a través del correo electrónico como medio de difusión se denomina PHISHING (del inglés fishing pues se emula la acción de “pescar” a la víctima siendo ella misma quien muerde el anzuelo del delincuente) y cuando se canaliza a través de mensajes de texto se llama SMISHING. Una de las maneras más comunes en las que se produce el phishing es cuando una persona recibe un correo electrónico, supuestamente de un banco o una organización gubernamental, que lo dirige a sitios que tienen un aspecto auténtico. Una vez allí, se le solicitará a la persona que introduzca su contraseña, los números de RUT y otros datos financieros como tarjetas de coordenadas u otros modos de autenticación. El PHISHING, SMISHING, llamadas telefónicas fraudulentas, investigación de redes sociales abiertas, suelen ser muchas veces usados en conjunto con el fin de perfilar a la víctima a manera de que la estafa sea más sencilla de lograr, mientras más información de la víctima tenga el delincuente más acertado será su ataque.

Mientras más cuidadosos seamos con la información que entregamos y a quién se la entregamos, será más difícil para los delincuentes perpetrar las amenazas. Si somos capaces de poner más atención en nuestra vida digital, tanta como la que ponemos en nuestra vida normal, no nos dejaremos engañar por esos “cuentos del tío digitales”.

La clave entonces está en nosotros, somos sin quererlo protagonistas y responsables cada uno de nosotros, de que nuestra vida digital sea segura y podamos seguir disfrutando y apoyándonos en esta tecnología que tenemos al alcance y que hace posible que podamos evolucionar como raza humana.



Acerca de Adrián Ponce.
CEO multinacional en Ciberseguridad Pretorian Consultor ciberseguridad y transformación digital. Ingeniero Eléctrico, Universidad Tecnológica Nacional (Tucumán,Argentina) Dirección de Negocios, Universidad Adolfo Ibáñez (Santiago de Chile) Especialización en Design Thinking, University of Virginia Darden School of Business (Virginia, Estados Unidos). Massachusetts Institute of Technology (Boston, Estados Unidos), Certificación Profesional en Transformación Digital.
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