Habiendo transcurrido un lapso de tiempo significativo desde el inicio de la pandemia, nos permite ir sacando lecciones acerca de esta nueva vida que llegó para quedarse en nuestro país y en el mundo entero.
En primer lugar el virus no discrimina, esta ha sido una lección aprendida con dolor, todos estamos expuestos a contraer el virus, unos más y otros menos, dependiendo del grupo de riesgo al cual pertenecemos. Pero aunque suene brutal, el virus es lejos lo más democrático y universal en su
capacidad de contagio.
En segundo lugar, nos incentiva a pensar que frente a un mal común y universal, lo único que podemos hacer es trabajar unidos contra este enemigo que no discrimina ante las diferentes ideologías, tipos de religiones, distintos pensamientos filosóficos, o disímiles situaciones
económicas. Es por esto que debemos estar todos alineados detrás de la autoridad para luchar y controlar esta pandemia.
En tercer lugar, esta pandemia nos recuerda cuán importante es la prudencia y la ecuanimidad para vivir la vida, que las cosas no son ni blancas ni negras, sino que deben ser abordadas sin pasión y objetivamente. Los pensamientos fanáticos que solo critican lo que los otros hacen, no son buenos consejeros en cualquier época y menos en época de crisis. Tener una actitud abierta y ponderada pareciera ser la receta.
Finalmente, y en cuarto lugar, una gran lección nos dice que los prejuicios, los paradigmas, la resistencia al cambio, son conceptos que quedaron obsoletos, porque la fuerza de la realidad nos ha obligado a innovar para seguir viviendo; ejemplo de ello es la implementación de teletrabajo
como una alternativa seria y segura que podrá seguir utilizándose en algunas empresas y por qué no en el Estado. Otro ejemplo, es la potenciación del comercio en línea, que nos permitirá pasada esta crisis, seguir abasteciendo nuestras casas, y adquiriendo bienes de consumo sin necesidad de ir presencialmente a la tienda, todo ello a través del E-commerce y ese tiempo que se destinaba a esos menesteres , se podrá destinar para estar con la familia , para el esparcimiento, para el
estudio, para la contemplación , para el ocio, entre otros.
El Corona Virus puede mirarse como un castigo para esta sociedad tan individualista y sin sentimientos que estábamos viviendo, pero también puede ser visto como una posibilidad para replantearnos y reordenar nuestras prioridades como seres humanos y como hijos de una misma
tierra.
Bárbara Perry, seremi de Justicia de O’Higgins.






