Experta aclara mitos y verdades en torno a las vacunas de invierno

Publicado el 14 marzo, 2020 Por Matías Pérez

Pese a que la cobertura gratuita a grupos de riesgo aumentará este año, son muchos los que quedarían expuestos a virus como la influenza o parainfluenza.

Este 16 de marzo se da por iniciada la campaña de vacunación de invierno anunció el Ministerio de Salud, la cual de acuerdo a los antecedentes del hemisferio norte, se vislumbra como una temporada crítica respecto al año pasado. Muestra de ello es lo que ocurre en Estados Unidos, con más de seis millones y medio de personas que han contraído influenza y más de 50 mil personas hospitalizadas por cuadros graves.

Pese a que la cobertura gratuita a grupos de riesgo aumentará este año, son muchos los que quedarían potencialmente expuestos a virus como la influenza o parainfluenza, afecciones que pueden causar cuadros respiratorios graves con consecuencias fatales, en algunos casos. Debido a esto, es importante derribar ciertos mitos sobre la importancia y efectividad de estas vacunas.

En relación a la efectividad, “si bien las características de la persona influirán a la hora de evaluar la efectividad de una vacuna, es fundamental también la combinación de los virus incluidos en la vacuna y los que se diseminan en el periodo”, explicó Paula Molina, químico farmacéutico de Farmacias Ahumada. Según el Centro de Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos, las vacunas contra la influenza reducirían entre un 40% y un 60% el riesgo de contraer la enfermedad, siendo virus como el de la influenza B y la AH1N1 las que más reaccionan frente a ellas.

Del mismo modo, la especialista señaló que ninguna vacuna protege al 100% de una enfermedad, pero sí disminuyen la posible gravedad o complicaciones del cuadro clínico. De acuerdo a Molina, “la administración de un virus o bacteria en el sistema, a través de una vacuna, producirá una respuesta inmunológica similar al de la enfermedad, desarrollando anticuerpos que se activarán a la hora de producirse un contagio real, desarrollando una mejor respuesta del organismo”.

Dentro de esta misma línea, el centro médico estimó que durante 2017, la vacuna contra la influenza generó entre un 40% y un 60% menos de consultas al médico, y 85 mil hospitalizaciones menos asociadas a la influenza solo en el territorio norteamericano.

No obstante, sigue existiendo un importante grupo que relaciona la aplicación de vacunas con el autismo, por sustancias como el aluminio o el mercurio (timerosal) en su composición. La Organización Mundial de la Salud en innumerables ocasiones lo ha desmentido, luego de haber encontrado graves irregularidades, con datos falseados y carentes de rigor científico, en el único estudio que relaciona esta condición con las vacunas publicado en 1998.

Finalmente, la decisión de no vacunarse no solo afecta al individuo que la toma, como suele pensarse. “La inmunización provoca el llamado ´efecto rebaño´, o de protección colectiva al total de la población. Este se logra cuando al menos el 90% de la población está vacunada, evitando contagios al no tener una gran cantidad de organismos para infectar”, especificó la facultativa.

En un año donde el mundo enfrenta la llegada de un nuevo agente como el coronavirus, para el cual aún no existe una cura o vacuna, es fundamental proteger a nuestro organismo de la mayor cantidad posible de patologías que se desarrollan durante el invierno. Por eso, es importante seguir los consejos de la autoridad de salud y vacunarse lo más pronto posible.

“El tiempo de inoculación de un virus tarda cerca de dos semanas, por lo que le estaremos dando tiempo a nuestro organismo de generar los anticuerpos necesarios para combatir a los agentes patógenos cuando lleguen, producto del frío y la humedad”, sentencia al término Molina.

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