Asamblea Constituyente, todo o nada

Publicado el 7 noviembre, 2019 Por Columna de Opinión

Ante la actual crisis que vive el país, lo que corresponde a quienes tenemos cargos de representación popular, es emitir nuestra opinión y no mantenernos silentes. La actual Constitución es la madre de todas las leyes que durante 40 años ha afectado nuestra vida diaria. Nos entregó un modelo neoliberal que significó que se mercantilizaran […]

Ante la actual crisis que vive el país, lo que corresponde a quienes tenemos cargos de representación popular, es emitir nuestra opinión y no mantenernos silentes.

La actual Constitución es la madre de todas las leyes que durante 40 años ha afectado nuestra vida diaria. Nos entregó un modelo neoliberal que significó que se mercantilizaran todos nuestros servicios básicos, es decir se privatizó y permitió hacer todo tipo de negocios con nuestros recursos naturales, educación, salud, agua, etc.

Esto ha profundizado las desigualdades e iniquidades en nuestra sociedad; es decir en la Constitución prevalecieron los intereses privados sobre el interés público, lo que nos llevó a un país extremadamente competitivo, materialista, egoísta, individualista, lo que transformó brutalmente la vida social que teníamos en el pasado. Si bien vivíamos de manera mucho más pobre, teníamos valores más humanos y por tanto era un Chile más feliz y solidario, donde además la convivencia era otra.

Todo esto queda en evidencia en el capítulo III de la Constitución, que garantiza la no intervención estatal en materias de derechos, pero no garantiza la igualdad en materia laboral, salud y educación, entregando su regulación al mercado.

También, la Constitución establece quórums de reforma insalvables, por eso se transformó en enclaves del inmovilismo social para convertirla prácticamente en una Constitución pétrea, es decir, que no admite cambios.

Es más, el modelo de mercado puede seguir funcionando perfectamente con una nueva constitución que garantice de manera más clara y firme nuestros derechos esenciales. No tiene por qué entrar en conflicto con la legitima iniciativa emprendedora y la creación de riqueza por parte de los privados, actividad legitima pero que necesita más regulación del Estado, donde las personas y empresas que más ganen aporten más y paguen mayores impuestos, asegurando con ello, más justicia y solidaridad.

Por otro lado, las instituciones del Estado deben sufrir grandes transformaciones entregando mayores herramientas de fiscalización. Hoy en muchas materias tenemos “la ley de selva”, lo podemos ver en nuestra comuna respecto del agua, donde empresarios como los señores Manuel Lyon Amand de Mendieta, Andrés Lyon Amand de Mendieta, Torre Tagle y otros, pueden provocar serios problemas de abastecimiento de agua en nuestros sectores.

Todo esto ocurre por este modelo que todo lo permite, pero hago un llamado a través de estas líneas a estos empresarios a tomar conciencia, porque hoy más que nunca debemos demostrar que TODOS debemos cambiar en beneficio de este hermoso País.

¿Por qué hay que cambiar la Constitución?

Porque fundamentalmente, tiene un origen ilegítimo, fue hecha en dictadura por una comisión de expertos designada por la Junta Militar, ratificada en un plebiscito fraudulento, sin padrones electorales y sin oposición.

Valoro sin duda que el Gobierno se haya abierto a esta importante trasformación después de tres semanas de incesantes manifestaciones populares; sólo espero que rápidamente esto se cristalice en un cronograma realista y sólido que parta consultando a la gente, a esa misma gente que sin claudicar se ha tomado nuestras calles exigiendo dignidad.

La opción que yo adhiero de manera entusiasta, como mecanismo de reemplazo de la actual Carta Magna, no ahora sino desde hace años, es una Asamblea Constituyente, pues bajo esa modalidad sería completamente representativa y validada en nuestro sistema democrático. Por lo mismo, no le tengamos miedo a la expresión de la gente, hoy más que nunca, entre todos podemos ser parte un hito histórico.

Con todo respeto, pero no pueden nuestros actuales parlamentarios (senadores y diputados) quienes diseñen una nueva constitución, pues no se puede ser juez y parte, dado que en 30 años este Congreso no ha generado cambios al actual modelo. Necesitamos personas que no tengan conflictos de interés y que libremente se dediquen a definir nuestra nueva constitución.

En lo personal, con ocasión de la Consulta Nacional Ciudadana que llevaremos a efecto en Pichidegua y en todo Chile el 8 de diciembre, junto con preguntar si usted quiere o no cambio de Constitución, es imprescindible preguntar el mecanismo, entre ellas por cierto, la Asamblea Constituyente. Sugeriré al resto de mis colegas de la región, que concordemos en agregar esta segunda pregunta.

Rubén Adolfo Cerón González

Alcalde de Pichidegua

#AsambleaConstituyentaYa

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