En un 50% puede disminuir el rendimiento escolar debido a la falta de sueño

Publicado el 17 marzo, 2019 Por Jaime Castañeda

Volver al colegio después de las vacaciones implica adaptarse nuevamente a los horarios. Dormir y despertarse más temprano no es el desafío más grande, sino dejar a un lado los estímulos que dificultan un buen dormir.

Según Alex Espinoza, neurólogo de Clínica RedSalud Santiago, los trastornos del sueño son frecuentes al iniciar un nuevo año escolar. “La tablet, el celular o el televisor encendido no ayudan en el proceso de descanso, incluso los niños y jóvenes podrían desarrollar menos rendimiento escolar”.

El experto advirtió que si bien no se produce un daño severo, la falta de sueño podría desencadenar una mayor irritabilidad, menos tolerancia, falta de concentración, de capacidad organizativa e incluso impactar en el rendimiento escolar, que puede disminuir entre un 30% a un 50%”.

Los trastornos del sueño son frecuentes en los niños, ya que sobreextienden o no manejan bien sus tiempos de vigilia, lo que se traduce en la falta de sueño. A eso se suma el efecto biológico de retraso de la fase de sueño que se da en este período. Por eso Espinoza asegura que “es imposible pedirles a los niños que mantengan el mismo horario durante todo el verano. Es normal que exista una alteración de los hábitos y cuando se vuelve a clases hay que hacer un manejo de la rutina que a veces es un poco traumático”. Es por ello, que sugiere retomar el sueño habitual una o dos semanas antes del retorno a clases.

Espinoza entregó algunas recomendaciones para enfrentar de la mejor manera un nuevo período escolar.

Para que un niño tenga un sueño reparador, Espinoza recomienda no tener televisor en la pieza, y si se tiene, no dejar que los niños se duerman con el aparato encendido. El especialista asegura que así como no se recomienda tener televisor en la pieza, tampoco es bueno tener el celular cerca durante las horas de descanso. Además destacó que lo ideal es no comer una hora y media antes de dormir.

Asimismo, el profesional señaló que existe un estimado en las horas que deben dedicar los infantes al sueño.

“Por ejemplo, un menor que está en la primera etapa de crecimiento, entre los 3 y 5 años, debiese descansar 10 a 13 horas diarias, no incluyendo sus siestas. En el caso de un niño de entre 6 a 12 años, su dormir varía entre 9 a 12 horas. Ya un adolescente debiese dormir ininterrumpidamente de 8 a 10 horas al día”, aseguró el especialista de RedSalud.

 

Noticias Relacionadas