Aprenda a consumir carbohidratos y mantener una vida saludable

Publicado el 9 marzo, 2015 Por Equipo de Corresponsales

Para no sufrir de sobrepeso y obesidad, es recomendable consumir sólo los carbohidratos que necesitemos y en horarios adecuados, además de distinguir entre buenos y malos.

Entre los carbohidratos que se pueden transformar en grasa están el arroz, pastas refinadas o blancas, pan especial o blanco, gaseosas y jugos con azúcar.

Entre los carbohidratos que se pueden transformar en grasa están el arroz, pastas refinadas o blancas, pan especial o blanco, gaseosas y jugos con azúcar.

Los carbohidratos constituyen la principal fuente de energía para el organismo y son fundamentales para una dieta saludable. Para que no impliquen sobrepeso y obesidad es recomendable consumir lo necesario y en horarios adecuados, además de distinguir entre carbohidratos buenos y malos.

La especialista de Megasalud, Nora Jara, explica que cuanto más alto en azúcar y más bajo en fibra, peor es el carbohidrato, ya que “las calorías que ingerimos y que no se gastan, se transforman en depósito de grasa que se traduce en peso”, sostiene.

Para que mantengas una vida sana y libre de “malos” carbohidratos, a continuación te entregamos unas simples recomendaciones para incluir en tu rutina.

– Reemplazar los hidratos de carbono simples o malos, por los complejos o buenos. Preferir el arroz, el pan y la pasta integral.

– Preparar un desayuno saludable, en base a leche descremada, pan integral con un agregado (pechuga de pavo, una rebanada de tomate, lechuga o queso blanco) y jugo de fruta sin azúcar.

– No consumir más de dos unidades de pan al día y optar por el integral o marraqueta.

– Comer al menos dos veces al día frutas y verduras (idealmente de hoja verde).

– Incluir en la dieta habitual -mínimo dos veces por semana- pescado fresco, congelado o en conserva (con bajo índice de sodio) y evita el pescado en preparaciones fritas.

– Comer legumbres al menos dos veces a la semana.

– Restringir porciones de pasta y arroz, consumiéndolas máximo dos veces por semana.

– Evitar la once con pan en la tarde-noche y reemplazarla por una cena (no más allá de las 21 horas) que incluya ensaladas, alguna proteína (pollo, pescado o pavo) y una fruta.

– Cambiar las gaseosas por jugos de frutas naturales sin azúcar, aguas minerales con bajo aporte de sodio o agua de la llave, la que puede saborizarse con hierbas aromáticas.
– Evitar la mayonesa, kétchup y mostaza como aderezos.

– Disminuir el consumo de alimentos azucarados y con alto contenido en sodio.

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