
En la actualidad las videoconferencias son utilizadas a diario para reuniones de trabajo o reuniones sociales, entre otros.
El 20 de abril de 1964 los Laboratorios Bell introdujeron al público el Picturephone, para realizar videoconferencias, en las instalaciones de la Feria Mundial en Queens, New York, la cual abrió al público el 22 de abril del mismo año. La primera llamada duró diez minutos y se realizó entre los ganadores de Mr y Mrs América de aquel año.
Cualquier asistente a la Feria Mundial podían realizar videollamadas en una de las seis cabinas adecuadas por AT&T y hablar durante un máximo de diez minutos con un extraño en Disneyland California, donde la compañía había montado un área de demostración similar. El video transmitido era en blanco y negro, a 30 cuadros por segundo.
El reto técnico de transmitir video a través de líneas telefónicas convencionales impresiona y el camino para lograrlo empezó treinta años antes en un laboratorio ubicado en Manhattan por medio de un proyecto en el cual estuvieron involucrados unos 200 científicos, técnicos e ingenieros, todos dirigido por Herbert Ives, conocido por el experimento Ives-Stilwell por medio del cual se confirmó la dilatación del tiempo.
El equipo logró transmitir video sin compresión aunque requerían de varias líneas telefónicas lo cual descartaba usos comerciales por su altísimo costo para el consumidor. Durante la década de 1950 lograron transmitir imágenes estáticas cada dos segundos por medio de una línea telefónica normal. Este, de hecho, fue le prototipo mostrado en la Feria Mundial de 1939, también en New York.
Entre los 50s y los 70s, cualquier compañía de telecomunicaciones o publicación relacionada con la tecnología predecía que el uso de la videoconferencia sería tan popular y aceptado en la sociedad como lo son hoy las llamadas de teléfono. Pero la realidad es completamente diferente, el otro método de comunicación no frontal plenamente aceptado el día de hoy son los mensajes de texto.
Hoy el uso de videoconferencias es bastante más aceptado gracias a la facilidad de aplicaciones como Skype o Google Hangouts, pero muy lejano al uso que le damos a las llamadas de voz o a la comunicación por mensajes. Esto no tiene nada que ver con el costo o la aceptación de la tecnología (hoy cualquier smartphone permite hacer llamadas de video y prácticamente todos los portátiles tienen una cámara) sino con las condiciones que requieren: una llamada de voz permite que los involucrados solo tengan que dedicar uno de sus sentidos (el escucha) a la conversación, mientras que pueden mantener otras actividades como caminar o conducir.
La mensajería de texto, por otro lado, requiere de los ojos y las manos pero tiene la inmensa ventaja de ser asincrónica, puedes contestar cuando quieras y no debes mantenerte «en la conversación».





