La figura del General invicto, del héroe de la Guerra del Pacífico, del ciudadano ejemplar, del agricultor feliz, se encuentra reposicionada en la plaza que lleva su nombre en nuestra capital.
Está vestido con un sencillo uniforme, que refleja su personalidad alejada del bullicio que entrega la fama y que en la realidad no tiene mayor importancia.
Se aprecia con solo mirarlo a un jinete correctamente montado sobre una cabalgadura que según la historia nos relata, llevaba por nombre Diamante.
Mira hacia el infinito, talvez tratando de adivinar que le depara el futuro, esperando al hacerlo, que se creen las condiciones para galopar nuevamente.
Pero no puede, le es imposible hacerlo, por mucho que su fiel animal esté listo para avanzar.
Es él, el jinete el que duda en espolonear a Diamante, ya sabe que de hacerlo se alejará de la plaza que por tantos años lo ha cobijado, dejando atrás a sus inseparables acompañantes, que por circunstancias ya pasadas, no se encuentran a su lado.
Recuerda con infinita alegría la marcial y guerrera figura del soldado de la Guerra del Pacífico, que dé pie a su lado, lo custodió por largos años.
También viene a su memoria la Gloria, esa mujer que lleva en sus manos alzadas una guirnalda de copihues, rindiendo al hacerlo un homenaje a quienes ofrecieron su bienestar y su vida en defensa de la Patria.
No puede dejar de pensar que de volver a galopar, tendrá que hacerlo sin la compañía de sus soldados, los mismos que en Chorrillos y Miraflores lo acompañaron con lealtad absoluta, esa misma que todo aquel que ha vestido el uniforme prodiga sin limitación alguna.
Sabe que al galopar se alejará del lugar donde reposó uno de sus soldados, cuyo nombre nadie recuerda, pero que representa genuinamente a todos y cada uno de los anónimos guerreros de antaño.
Sus sacrificios por la Patria lo hacen plenamente merecedor de un esfuerzo colectivo de los ciudadanos de este país, para que vuelva el invicto General a estar acompañado por quienes formaban parte de ese maravilloso conjunto escultórico.
Entonces, solo entonces podrá volver a galopar guiándonos hacia un futuro lleno de paz y prosperidad para este hermoso terruño llamado Chile.
Usted querido lector puede ayudar a lo anterior, cooperando en reunir los fondos necesarios para restaurar seis componentes del monumento que se encuentran dañados.
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