El paciente tenía mal olor en la extremidad, intensos dolores y hasta grabó uno de sus controles médicos. Sin embargo, le explicaron que lo ocurrido era parte de una evolución normal, pero algunos meses después, una infección había avanzado al punto de que debieron amputarle el brazo.
La Corte de Apelaciones de Rancagua confirmó la condena contra el Servicio de Salud O’Higgins por falta de servicio y elevó de $40 millones a $60 millones la indemnización por daño moral para el paciente, trabajador agrícola de la zona.
El hombre había sufrido una fractura que fue atendida en el Hospital Regional, y durante su tratamiento, alertó al médico sobre el estado de su extremidad.
Según el fallo, incluso la expulsión de un perno y material óseo fue explicada como algo normal, sin que se adoptaran medidas para determinar la gravedad de la infección.
La Corte estableció que esa explicación llevó al paciente a creer que su evolución era esperable, mientras continuaba soportando intensos dolores.
Para aumentar la indemnización para el afectado, el tribunal consideró la pérdida del brazo dominante, sus consecuencias psicológicas y el impacto en su autonomía laboral.
Imagen referencial.






