El 5 de octubre de 1743 se fundaba la ciudad de Rancagua, la que se convertiría con el paso de los años en la ciudad capital regional.
Hablar de ella y de la región es algo inevitable, en especial en una fecha en que se recuerda su creación.
Sus atractivos son evidentes, partiendo por su entorno rural que la convierte en la capital de la tierra huasa por excelencia, donde el campo chileno se nos muestra fértil y generoso, produciendo frutos que consumidos en la región y en Chile, aún alcanzan para ser exportados al mundo.
Por otra parte, la tradición perdura sin duda alguna, como se aprecia en el Rodeo, más específicamente en el Champion de Chile, donde dentro de una enorme medialuna, el jinete y el caballo accionan como un binomio indisoluble, respetando por supuesto a los que tienen otra opinión al respecto.
Como no disfrutar y por cierto respetar el folclor, elemento vivo compuesto de un maravilloso conjunto de tradiciones, costumbres, creencias, música, bailes y expresiones artísticas.
Es en sí mismo una amalgama de expresiones diversas, pero con una raíz común y propia que forma parte de ese sustrato básico llamado Patria.
Entre sus múltiples expresiones materiales tenemos las artesanías, las vestimentas y las comidas tradicionales, mientras que brotan de lo literario los mitos, las leyendas y refranes, entre otras expresiones.
En esta tierra bendita brota también el folclor musical, estrechamente unido al coreográfico, entregándonos cantos y danzas que se aferran a cada corazón de chileno.
Una variedad de paisajes y zonas en su extensa y hermosa geografía, nos permiten disfrutar sin necesidad de salir de la región, de la cordillera, de la depresión intermedia y del litoral.
Para muchos observadores externos, quizás lo anterior no sean motivos suficientes para identificar a la región y su capital, tal vez, pero al hacerlo olvidan que la unión entre quienes nacieron o adoptaron vivir aquí, brota de un pasado común y colectivo, entre lo que destaca sin duda alguna la gesta heroica de 1814.
Ahora bien, de todo lo anterior, definir ¿cuál es el elemento que realmente identifica a la región?, dependerá por supuesto de la visión que cada cual tenga sobre ellos.
Pero, debo confesar algo, para mí no es ninguno de ellos, a exprofeso dejé afuera al principal, el único que le da vida a los demás, el que no es otro que el ser humano, especificado como lo indica el título de estas líneas, como la hidalguía de sus hombres y la gracia de sus mujeres.






