Cada agosto, el Mes del Corazón nos invita a reflexionar sobre una realidad que como sistema de salud no podemos ignorar: las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo, pero también gran parte de este riesgo puede prevenirse.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 17 millones de personas fallecen cada año por enfermedades cardiovasculares. En Chile, el infarto agudo al miocardio es una importante causa de mortalidad, con 34 muertes por cada 100 mil habitantes. Detrás de estas cifras hay personas y familias que enfrentan enfermedades que muchas veces son evitables.
Como Servicio de Salud O’Higgins, tenemos la responsabilidad de fortalecer la prevención y garantizar un acceso oportuno a la atención. Sin embargo, el cuidado cardiovascular también requiere un compromiso cotidiano. Hay factores que no podemos modificar, como la edad o los antecedentes familiares, pero otros sí dependen de nuestras decisiones: el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo de alcohol, una alimentación poco saludable y el exceso de peso.
La evidencia es clara: según la OMS, más del 80% de las enfermedades cardiovasculares podrían prevenirse mediante hábitos saludables. Cuidar nuestro corazón debe traducirse en acciones concretas: realizar actividad física, preferir frutas, verduras y legumbres, reducir el consumo de sal, mantener un peso saludable y evitar el tabaco.
También es fundamental controlar la presión arterial, el colesterol y la glicemia. Para quienes viven con enfermedades crónicas, mantener la adherencia a sus tratamientos y controles es igualmente importante.
Este Mes del Corazón quiero invitar a no esperar una señal de alerta para comenzar a cuidarnos. Un control pendiente, una caminata diaria, mejorar nuestra alimentación o dejar de fumar pueden parecer pequeñas decisiones, pero sostenidas en el tiempo pueden marcar una gran diferencia.
Como Red Asistencial seguiremos trabajando para acercar la prevención y el cuidado de las enfermedades crónicas a nuestra comunidad, no solo cuando las personas están enfermas, sino también para ayudarlas a mantenerse saludables.
Cuidar el corazón es cuidar nuestra vida y la de quienes queremos. Prevenir hoy es una de las mejores decisiones para vivir mejor mañana.






