Una preocupación mundial, en estos momentos, es lo que pueda ocurrir con una intensificación del conflicto en Medio Oriente, que está golpeando de manera evidente los mercados globales.
El pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel bombardearon puntos neurálgicos de Irán, en un operativo militar que el presidente Donald Trump justificó señalando e sus redes sociales que era para “evitar que esta dictadura amenace a EE.UU. y sus intereses fundamentales de seguridad nacional”.
“Como toda guerra, como todo gran fenómeno de este tipo, inevitablemente genera impacto económico”, parte señalando el economista y docente de la Universidad de O’Higgins, Pablo Peña.
Precisando sobre este conflicto bélico que, “el impacto sin duda que va a existir, de hecho, ya está existiendo, y lo que uno podría ir evaluando es cuál va a ser la magnitud de este impacto y cuánto tiempo se va a generar”.
El territorio en que se desarrolla el conflicto sin duda es determinante, ya que se trata de una zona “rica en hidrocarburos”. “Lo que ha pasado es que Irán ha desencadenado una serie de represalias que tienen que ver con atacar el ciclo de la economía global partiendo por el cierre del Estrecho de Ormuz”, señala, mencionando este punto estratégico por el que pasa alrededor del 20% del petróleo que consume el mundo.
Esta situación ha ido ocasionando un alza a nivel mundial de este hidrocarburo, una consecuencia prácticamente inmediata al conflicto. No obstante, más allá de lo inmediato, Peña ve cómo clave para adelantar posibles consecuencias, “cómo avance el conflicto y cuánto dure, lo más importante es cuánto dure”.
En esta línea, apunta a diferenciar “dos efectos”, en la economía global: “Uno es el efecto directo sobre los precios, que tiene que ver con cortar las cadenas de suministro”. Explicando que, “si hay menos petróleo circulando en el mundo, necesariamente eso va a aumentar su precio, porque hay más escasez, y ese es el efecto que uno observa en el barril de petróleo”.
Asimismo, apunta que “lo segundo es que, ya no tanto por el tema de la oferta, sino que más bien por las expectativas de los actores”.
Esto ya que “se producen efectos en los otros mercados financieros relacionados,- más bien con venta de bonos, acciones en las distintas fuerzas de comercio- que tienen ver con una expectativa de una recesión global”.
“Sin duda que es un escenario complejo porque de los fenómenos que hemos vivido en los últimos cinco años, yo diría que este tiene el potencial de tener efectos similares a lo que fue el primer mes de pandemia, probablemente”, cierra.






