El viento cordillerano, ese que no reconoce banderas ni aduanas, fue el testigo principal de una jornada histórica. Este domingo, el Hito Fronterizo Paso Las Damas se vistió de solemnidad y nostalgia para conmemorar las tres décadas de aquel primer abrazo entre chilenos y argentinos. Lo que comenzó hace 30 años como una expedición de pioneros, hoy se consolida como un símbolo de resistencia cultural y política en el corazón de los Andes.
El acto no fue solo una efeméride; fue un ejercicio de memoria viva. En un escenario donde el oxígeno escasea pero la voluntad sobra, se reunieron autoridades y vecinos para reflexionar sobre un anhelo que une al departamento de Malargüe con la región chilena. La jornada estuvo marcada por las voces de dos figuras que han hecho de la integración su bandera personal: el actual intendente de Malargüe, Celso Jaque, y el ex intendente chileno Bernardo Zapata.
El laberinto de la burocracia y la fe de Celso Jaque
Para el intendente Celso Jaque, el Paso Las Damas es mucho más que un punto geográfico; es una herramienta de transformación económica. Durante su intervención, Jaque enfatizó que la meta sigue siendo convertir esta huella en una ruta turística estratégica que dinamice ambos lados de la frontera. Sin embargo, su discurso no fue solo de celebración, sino también de crudo realismo.
Jaque no esquivó los obstáculos que hoy mantienen al paso en una apertura intermitente. Explicó con lucidez cómo los «engranajes burocráticos» —ese monstruo de mil cabezas que habita en las capitales— suelen ir a un ritmo mucho más lento que las necesidades de los pueblos fronterizos. Con el traspaso de jurisdicciones al Ministerio de Seguridad en Argentina y a la Delegación Provincial de Colchagua en Chile, el desafío es hoy coordinar autorizaciones que no se pierdan en el papeleo centralista.
“A pesar de todas las dificultades, el sueño sigue latente”, afirmó Jaque, trazando un paralelismo histórico con el Paso Pehuenche, que necesitó seis décadas para ver el asfalto. Su mensaje fue claro: la paciencia es una virtud cordillerana, pero la gestión debe ser constante.
La emoción de Zapata: El pulso de la integración
Por su parte, Bernardo Zapata encarnó la fibra sensible del encuentro. Con la mirada fija en las cumbres que unen a ambas naciones, el ex intendente confesó con la voz entrecortada: “Yo no sé si es la altura o la emoción, pero se siente el corazón palpitar más fuerte”. Para Zapata, este encuentro fue un reencuentro con un «cómplice» de batallas, como calificó a Jaque, reafirmando que la integración es, ante todo, un asunto de confianza entre personas.
Zapata fue enfático al señalar que el destino de Las Damas no depende del azar, sino de una “férrea voluntad política”. Recordó que otros pasos, como el Vergara, han requerido medio siglo de persistencia. Su llamado fue una invitación a la acción inmediata para que la habilitación estival deje de ser un trámite engorroso y se convierta en un derecho adquirido para las comunidades locales.
Un cierre con promesa de futuro
La crónica de este aniversario no es el final de una historia, sino el prólogo de una nueva etapa. Chilenos y argentinos se retiraron del hito con el compromiso de seguir trabajando para que los procesos administrativos alcancen, de una vez por todas, el ritmo urgente que la hermandad de estos pueblos demanda.






