La emergencia sanitaria en Pumanque ha escalado de un incidente rural a una crisis comunal que evidencia problemas en la gestión de lodos residuales en la Región de O’Higgins. Lo que inicialmente se reportó como un foco de vectores en el sector La Palmilla en Pumanque, hoy afecta a cerca del 50% del territorio, obligando al municipio a evaluar medidas extremas como la fumigación aérea para contener una plaga de moscas que a estas alturas ya es inmanejable.
El origen del problema apunta, presuntamente, a las plantas de tratamiento de Essbio. Según datos técnicos, la sanitaria genera anualmente cerca de 34 mil toneladas de lodos en sus 21 plantas regionales. Sin embargo, la fiscalización de la Seremi de Salud detectó que el material vertido en Pumanque presentaba una «humedad relativamente alta», señal de un proceso de deshidratación deficiente en origen. Esta inestabilidad biológica convirtió los suelos agrícolas en un caldo de cultivo para millones de larvas.
El alcalde de Pumanque, Víctor Gonzalo Barahona, validó la tesis de la falla técnica verificada por la autoridad al ser consultado sobre si el material llegó mal procesado: “Así es, nosotros tenemos la misma información”, señaló, ratificando que los datos municipales coinciden con la sospecha de que la empresa despachó residuos sin la estabilización química debida.
La magnitud del vertido es otro punto de fricción. En el predio se alcanzaron a depositar 847 toneladas, pero la proyección era catastrófica. “El proyecto original de aplicación de lodos contemplaba entre cuatro a cinco veces más volumen del que finalmente se depositó antes de que lográramos detener las faenas”, reveló Barahona.
La justicia ya tomó cartas en el asunto: la Corte de Apelaciones de Rancagua declaró admisible un recurso de protección el día 9 de enero, exigiendo que tanto la Seremi de Salud como el SAG y la empresa Volta entreguen en 10 días toda la evidencia sobre los residuos que hoy mantienen a Pumanque bajo una emergencia sanitaria.
Por su parte, el edil apunta a la opacidad de las empresas: “La empresa no nos avisó debidamente sobre el inicio de estas operaciones en el predio”, denunció, cuestionando los protocolos de transparencia de una industria que suele preferir la aplicación agrícola directa bajo el rótulo de «mejorador de suelo».
Mientras Essbio señala que «vela por el cumplimiento» normativo, el municipio gestiona reembolsos para vecinos que han agotado su stock de insecticidas, evaluando incluso las fumigaciones aéreas sobre el territorio. La crisis de Pumanque no es solo una plaga, sino la prueba de que el sistema de fiscalización y la infraestructura industrial están llegando a un límite peligroso.






