“Si hay un fraccionamiento político, no es porque existan demasiados partidos, sino porque los actuales no son capaces de aglutinar suficiente apoyo. Es como acusar a un supermercado de tener demasiadas marcas de yogur”, afirmó el diputado, argumentando que la ciudadanía busca opciones que los representen genuinamente ante el fracaso de las estructuras tradicionales.
Respecto a la propuesta de limitar la cantidad de partidos y reformas para concentrar el poder en los grandes bloques, Kaiser fue categórico: “Están tratando de ganar por secretaría lo que no pueden ganar en las urnas. Esto no es democracia, es un intento de perpetuar un sistema que no funciona”.
El parlamentario también criticó duramente la falta de renovación en las dirigencias políticas, señalando que incluso después de fracasos electorales no asumen responsabilidades. “Los perdedores son reciclados en otros cargos y no hay consecuencias reales. Esto genera descontento en las bases y fomenta más divisiones internas”.
Por otro lado, Kaiser fue enfático en la necesidad de una ciudadanía más activa y consciente: “En una república, el patrón es el ciudadano. Si no entendemos que ser ciudadano es un trabajo que requiere informarse y participar, dejamos el país en manos de demagogos e irresponsables”.
El diputado concluyó subrayando la importancia del voto obligatorio como uno de los pocos avances recientes: “Entre todo el desastre, si algo positivo ocurrió fue la vuelta del voto obligatorio. Eso obliga a todos a hacerse cargo de sus decisiones”.
“Debemos reconstruir la confianza en el Estado”
“Nuestro partido no le debe nada a nadie, no tenemos financistas que condicionen nuestras decisiones. Queremos perseguir a quienes violen la ley, sin importar su sector político”, afirmó el diputado de la Región Metropolitana. Kaiser enfatizó que esto los separa de la política tradicional, donde “se protege a los propios y se golpea a los demás”.
Desde la perspectiva de Kaiser, se busca posicionar al Partido Nacional Libertario como una alternativa que prioriza principios sobre compromisos políticos tradicionales y señaló que “llegar a acuerdos no es malo, pero solo cuando benefician a los ciudadanos, no a intereses particulares”.
En el ámbito económico, propuso un retorno a las políticas de desregulación que posicionaron a Chile como el “jaguar de Latinoamérica” en décadas pasadas. “No defendemos solo por comodidad bajar impuestos, creemos en una economía con menos restricciones y más oportunidades”, señaló.
Sobre seguridad, criticó tanto al actual gobierno como a sus predecesores por su incapacidad de controlar la migración irregular. “Este gobierno no controla la frontera, y los militares están para pasear inmigrantes, no para cumplir su función”, disparó.
Uno de los pilares de su discurso fue la necesidad de reformar el Poder Judicial, buscando independencia de los jueces a través de un sistema de selección que elimine influencias políticas. “Los jueces no deben responder a partidos ni a superiores, pero sí a la ley. Una república vive del estado de derecho, y sin igualdad ante la ley, siempre habrá abusos”, enfatizó.
Kaiser también planteó endurecer las sanciones contra uniformados corruptos, al considerar sus faltas como una “traición a la patria”. Según él, el cumplimiento estricto de la ley sería clave para “volver a ser un país civilizado”.
En ese sentido Kaiser señaló que “debemos reconstruir la confianza en el Estado”.