La doctrina Barrientos en torno al proceso constituyente

Publicado el 19 febrero, 2020 Por Columna de Opinión

El 26 de abril del año en curso, el electorado nacional deberá votar si aprueba o rechaza la derogación de la actual Constitución y su reemplazo por una nueva. Nuestra doctrina fundamenta la opción rechazo, atendidas las razones que pasamos a exponer. 1.-La primera razón, es que no observamos la necesidad de sustituir la actual […]

El 26 de abril del año en curso, el electorado nacional deberá votar si aprueba o rechaza la derogación de la actual Constitución y su reemplazo por una nueva.

Nuestra doctrina fundamenta la opción rechazo, atendidas las razones que pasamos a exponer.

1.-La primera razón, es que no observamos la necesidad de sustituir la actual Carta Constitucional por una nueva, pues nos parece que la vigente satisface adecuadamente las necesidades nacionales y no encontramos en ella ni en su contenido el origen verdadero de las manifestaciones de descontento que hemos observado en los meses pasados.

Desde su entrada en vigencia, hace 40 años, la actual Carta le ha dado estabilidad al régimen republicano y democrático que rige en nuestro país,  le ha permitido un desarrollo enorme y lo razonable, entonces, es mantener lo seguro que tenemos y no reemplazarlo por una nueva Carta que genera inseguridad e incertidumbre, porque no sabemos cuál sería su presunto contenido.

2.-La segunda razón consiste en que el único fundamento que se esgrime para instar por una nueva Constitución, es que los sectores izquierdistas que impulsan la idea afirman que la vigente sería espuria, por haber sido proclamada durante el Gobierno Militar.

Tal aseveración es errada o falsa, considerando que en el año 2005 fue enteramente reformada y democratizada, durante el gobierno de Ricardo Lagos Escobar, quien incluso la hizo suya, porque aparece firmándola, en reemplazo de don Augusto Pinochet Ugarte. Se le hicieron todas las enmiendas adecuadas y necesarias, con un Presidente socialista, por lo cual insistir en su presunto origen espurio es un error y un desconocimiento de la verdad histórica nacional.

3.-La tercera razón consiste en que ir a una nueva Constitución es dar un salto al vacío, porque se invita al país a aceptar un proceso constituyente en blanco, nada se ha dicho acerca de cuál sería el contenido de la nueva Carta Magna. Sentar a Chile en una mesa llena de páginas en blanco, nos parece inadecuado y altamente riesgoso.

4.-La cuarta razón es de orden económico: abrir este proceso constituyente en blanco, significa paralizar las inversiones nacionales y las extranjeras, pues ningún inversionista va a venir a poner sus capitales en un país que, durante dos años, estaría construyendo una nueva Constitución desconocida en su contexto. Significa menos empleos, menos ingresos tributarios, menos progreso, más pobreza.

Hay muchas otras razones, que no alcanzamos a expresar en la brevedad de este comentario, pero las expondremos en el próximo.

Invito a mis lectores a votar por el rechazo.

Mario Barrientos Ossa.

Abogado Magister en Derecho.

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