El Sínodo de la Amazonia: ¿Se debilita el celibato sacerdotal?

Publicado el 7 febrero, 2020 Por Columna de Opinión

Tras el estallido social los problemas al interior de la Iglesia Católica pasaron en nuestro país a segundo y tercer plano, lo mismo que las eventuales repercusiones del Documento Final del Sínodo de la Amazonia. Sin embargo, la discusión está nuevamente ad portas. A propósito de la polémica surgida sobre el nivel de contribución del […]

Tras el estallido social los problemas al interior de la Iglesia Católica pasaron en nuestro país a segundo y tercer plano, lo mismo que las eventuales repercusiones del Documento Final del Sínodo de la Amazonia. Sin embargo, la discusión está nuevamente ad portas.
A propósito de la polémica surgida sobre el nivel de contribución del Papa emérito Benedicto XVI al libro del Cardenal Sarah “desde lo más profundo de nuestros corazones”, el tema del celibato sacerdotal enfrenta a detractores y defensores. Recordemos que fue el gran tema del Sínodo de la Amazonia y según trascendió, a fines de mes Francisco promulgaría su exhortación post sinodal en la cual ratificaría la propuesta del Sínodo de ordenar “excepcionalmente” sacerdotes a hombres casados (viri probati). La ordenación sacerdotal de hombres casados fue uno de los aspectos más discutidos en el Sínodo y el que menos consenso obtuvo. Se aprobó con 128 votos a favor y 41 en contra.
En el punto 111 se lee: “Proponemos establecer criterios y disposiciones de parte de la autoridad competente, en el marco de la Lumen Gentium 26, de ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado permanente fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica.
A este respecto, algunos se pronunciaron por un abordaje universal del tema”. Apelando a la “conversión”, mencionada treinta y siete veces en el Documento Final, se instó a buscar nuevos caminos y a realizar profundos cambios, como por ejemplo, crear “nuevos ministerios y ver hasta donde se puede llegar” (Francisco). Uno de esos nuevos caminos sería precisamente la ordenación sacerdotal de hombres casados.
Para algunos, demasiados suspicaces a mi juicio, la aparición del libro del cardenal Sarah escrito “a cuatro manos” como se dijo en un principio, sería un intento desesperado de los sectores conservadores por “pautear” a Francisco, para que no ratifique la propuesta del Sínodo.
El Vaticano acusó el golpe y a través de Andrea Tornielli, director editorial del Vaticano, en una especie de respuesta al Cardenal Sarah y al Papa emérito expresó que el “celibato sacerdotal no es ni jamás ha sido un dogma. Se trata de una disciplina eclesiástica de la Iglesia latina que representa un don precioso, definido de este modo por todos los últimos Pontífices”.

Eugenio Yáñez R.

Director Instituto de Filosofía, U. San Sebastián.

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