Juntas de Vigilancia de los Ríos y Esteros: Medidas especiales frente a la peor sequía de los últimos 50 años

Publicado el 14 diciembre, 2019 Por Equipo de Corresponsales

El organismo vela por la correcta distribución de las aguas entre los agricultores de la región en un año particularmente complejo.

La peor emergencia hídrica en más de 50 años ha dejado como saldo déficits nunca antes vistos por los agricultores industrializados y exportadores. Los administradores de las juntas de vigilancia, quienes gestionan y distribuyen las escasas aguas que disponen para este año en la región de O’Higgins, han debido tomar medidas especiales para esta temporada de riego en la que se cuenta con menos de un tercio del caudal en un año normal.

En el caso de la Junta de Vigilancia del Río Tinguiririca se previno desde muy temprano a sus usuarios de que esta temporada sería muy seca, declarando medidas de distribución extraordinarias desde inicios de agosto a fin de tomar los resguardos necesarios.

Miguel Ángel Guzmán, administrador de la junta, explicó que “también trabajamos en la adecuación de obras hidráulicas, preparación de elementos de control y distribución, sumado al adelanto de las labores de riego, planificación y programación de siembras, entre otras medidas”.

Gracias a este esfuerzo en información, sumado al de los organismos públicos y medios de comunicación en general, la mayor parte de los agricultores estaban sensibilizados sobre la situación de sequía, donde el déficit ha fluctuado entre 60% y el 73% menos de disponibilidad desde septiembre a noviembre.

“Debemos reconocer que en un inicio muchos regantes estaban incrédulos respecto a la condición de extrema sequía de esta temporada y la menor disponibilidad de agua, pero con el tiempo y la información entregada fueron tomando conciencia de la problemática”, observó al respecto.

Los meses de septiembre y octubre fueron muy complicados, al igual que en toda la región, donde el agua disponible fue muy escasa. Los caudales de esta temporada son los menores de los últimos 50 años.

“Esperamos que este año los caudales vuelvan a caer hacia mediados de enero (normalmente caen un mes más tarde), y se hagan críticos nuevamente desde febrero en adelante, hasta que comiencen las lluvias, ojalá en abril”, reflexionó al término Guzmán.

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