Necesitamos un Consejo Económico y Social

Publicado el 8 noviembre, 2019 Por Columna de Opinión

En presencia de las convulsiones sociales que han conmovido a nuestro país, más que lamentarse de las lamentables escenas de vandalismo y latrocinios, parece necesario generar iniciativas democráticas que contribuyan a despejar el escenario actual, en busca de reestabilizar la decaída institucionalidad. Inspirado en tal orientación, me parece indispensable la creación de un Consejo Económico […]

En presencia de las convulsiones sociales que han conmovido a nuestro país, más que lamentarse de las lamentables escenas de vandalismo y latrocinios, parece necesario generar iniciativas democráticas que contribuyan a despejar el escenario actual, en busca de reestabilizar la decaída institucionalidad.
Inspirado en tal orientación, me parece indispensable la creación de un Consejo Económico y Social, concebido como un órgano asesor, sin funciones legislativas ni jurisdiccionales, que configure una asamblea en que las principales fuerzas económicas del país, los trabajadores y los empresarios, se reúnan para concordar, directamente entre ellos, iniciativas de progreso social y económico. Sus decisiones deberían considerarse como asesoría en el proceso creador del derecho en que intervienen los poderes colegisladores.
El principio filosófico y de doctrina constitucional en que se funda esta iniciativa descansa, simplemente, en que más que actuar a través de terceros, como son actualmente los dirigentes políticos, que son sus interlocutores, parece más razonable y eficiente que sean los propios actores antes mencionados, directamente, representados por sus dirigentes democráticamente electos, quienes se reúnan a dialogar y concordar iniciativas de progreso. Es un avance hacia una democracia más directa.
Este Consejo estaría integrado en número par de representantes de los gremios empresariales y de las organizaciones sindicales de los trabajadores, además de los colegios profesionales, de todas las regiones del país, elegidos periódicamente mediante un sistema electoral que asegure la participación de todos los sectores.
En el seno de este Consejo deberían debatirse y concordarse las grandes iniciativas, hoy entrampadas por la maraña política: pensiones, remuneraciones, normas laborales, la educación, la salud y otros temas que son los que más inquietan a nuestros compatriotas. Poner a conversar a los grandes, medianos y pequeños empresarios con los trabajadores, debería ser una experiencia enriquecedora y eficiente.
La creación de esta instancia de contacto directo entre los actores del proceso productivo nacional, no solo puede aportar grandes resultados económicos y sociales, sino que puede contribuir a un conocimiento directo de personas que, hasta ahora, se conocen por la televisión y que actúan representados por los dirigentes políticos. La conversación directa, el conocerse mejor, puede ahogar resentimientos y abrir provechos cauces de solución a las actuales inquietudes nacionales.

Mario Barrientos Ossa.

Abogado.

Magister en Derecho U. de Chile.

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