Pichidegua: 50 años de sacrificio

Publicado el 7 diciembre, 2018 Por Columna de Opinión

A propósito de zonas de sacrificio, hemos visto como en distintas épocas y gobiernos, las comunidades se han visto afectadas por malas decisiones de las administraciones públicas. Hemos esperado por 20 años la Carretera de la Fruta, tan necesaria para los intereses económicos de nuestro país y para quienes conviven con la muerte cada vez […]

A propósito de zonas de sacrificio, hemos visto como en distintas épocas y gobiernos, las comunidades se han visto afectadas por malas decisiones de las administraciones públicas. Hemos esperado por 20 años la Carretera de la Fruta, tan necesaria para los intereses económicos de nuestro país y para quienes conviven con la muerte cada vez que ingresan a esta carretera.

A mi juicio, esto da cuenta de gobiernos que carecen de la fuerza para enfrentar las distintas dificultades que se presenta el proyecto. No entiendo por qué el gobierno anterior manifestó que por “razones políticas” esta iniciativa se encontraba paralizada.

El trazado original de la Carretera de la Fruta (por el borde del cerro) tiene avances concretos; estudios de ingeniería, expropiaciones pagadas y aprobaciones medioambientales. No hay explicación para su paralización.

El nuevo trazado es un despropósito e irresponsabilidad que implicará partir desde cero con numerosas externalidades negativas.

Entre estas, destacar la comuna de Pichidegua, que se ha visto afectada durante los últimos 50 años por el desplazamiento del río Cachapoal desde la ribera norte hacia el sur, perjudicando como siempre a los más débiles.

Aparentemente, el interés de las autoridades está en defender la propiedad de grandes empresarios de la ribera norte, lo que ha provocado en las últimas décadas la pérdida de 4 mil hectáreas de parcelas de vecinos modestos. Lo anterior, con la complicidad de gobiernos de manera transversal, todos sin excepción, han hecho oídos sordos a los llamados desesperados de nuestros vecinos.

La construcción de la Carretera por la ribera del Río seguirá ocasionando la pérdida de miles de hectáreas de cultivo altamente productivo, agudizando el empobrecimiento de la pequeña agricultura, generará pérdidas en la inversión pública y pondrá en inminente riesgo a la población de los sectores más humildes del campo.

Estos proyectos tan importantes deben ser socializados debidamente, cuestión que aquí no ocurrió. Se ignoró a nuestra comuna de Pichidegua de manera malintencionada sin medir las consecuencias, y por tanto, este proyecto nació deslegitimado.

Hoy por hoy, el elemento más importante de todo proyecto es la opinión de la ciudadanía. Hago el llamado a nuestras autoridades de ayer, de hoy y de mañana, a no subestimar la capacidad de una comunidad informada y empoderada. En Pichidegua levantaremos una defensa con todo lo que esté a nuestro alcance, para evitar la destrucción de nuestra comuna.

Rubén Adolfo Cerón González

Alcalde de Pichidegua.

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