En octubre del 2011, O’Higgins dio a conocer oficialmente el proyecto Monasterio Celeste, complejo deportivo que busca transformarse en el más importante del país y, en palabras del presidente del club, Ricardo Abumohor, también de Sudamérica.
Ayer, el primer plantel celeste inició el proceso de marcha blanca en el recinto ubicado en la localidad de Las Mercedes, en la comuna de Requínoa, a 20 kilómetros al suroriente de Rancagua.
En la oportunidad, Ricardo Abumohor informó que el próximo 7 de abril será la inauguración.
El complejo, que antiguamente pertenecía a una congregación de monjes, tiene 14 hectáreas de terreno, dos canchas para la práctica del primer equipo, y cinco para el fútbol joven.
El proyecto también contempla la construcción de la Casa del Jugador, que albergará comedores, salas de computación, centros de lectura para los deportistas. Además, el complejo cuenta con oficinas administrativas del club. El predio tuvo un costo de US$ 1,5 millones.
«Es una emoción grande instalar al primer equipo en este complejo deportivo maravilloso. Es emocionante para la institución consolidarse en su base y aspirar a cosas mayores», manifestó Abumohor, quien agregó que «estamos para cosas mayores y debemos fortalecernos para dar el máximo y hacer esta institución cada vez más grande”.
“Espero que sea el inicio de cosas importantes que quisiéramos ver deportivamente en O’Higgins. Fue una importante inversión que se hizo con responsabilidad y proyección. Tendremos que deshacernos de La Gamboína, pero esto tendrá un plus enorme. Vale la pena contar con un lugar como este y espero que la gente de Rancagua y de la Región sea partícipe de este proyecto”, señaló el presidente de la institución.
Ricardo Abumohor confía además, que en la inauguración estará presente el técnico de O’Higgins, que por estos días estaría siendo tentado por clubes de Santiago. «A (Eduardo) Berizzo no se lo van a llevar, porque tenemos un compromiso y estamos conscientes que es una persona de muchos valores».
En tanto, para el estratega celeste señaló que “cuando la gente de O’Higgins me contactó para ser contratado, me explicaron la idea original del proyecto, la de comprar el monasterio para mudarnos allí y me pidieron la opinión sobre la conformación de la estructura de los vestuario, de lo relacionado con el primer equipo».
«Di ideas de cómo debería ser por la experiencia de haber sido futbolista y de haber estado en algunos centros de entrenamiento y, de a poco, se fue formado la idea y diseñaron el edificio madre que va a acoger al primer equipo. Luego diseñaron la torre para los juveniles”, contó el argentino.








