
Mario Desiderio es considerado el mejor jugador de todos los tiempos de O’Higgins.
Desiderio llegó a Rancagua, gracias al entrenador de la época, José Pérez, quien arma un equipo con aspiraciones de regresar ala Primera División, ya que el año anterior había descendido de categoría.
El jugador, que se formó en las inferiores de Estudiantes dela Plata, regresaba de Europa tras un irregular paso por el Catania de Italia, y se convertiría en un ídolo de la hinchada celeste. El “Tranvía”, como era llamado, fue seleccionado argentino y había disputado los Juegos Olímpicos de Roma en 1960.
Junto a Desiderio, el equipo lo conformaron jugadores como Federico Vairo, Aldo Droguett, César Valdivia, Omar Pozo, Carlos Guerra, Jorge Dagnino, Ricardo Díaz, Luis Morales, Manuel Canelo, Douglas Bedwell, Violante Latorre y los arqueros Constantino Zazzalli, Sergio Fuentealba y Raúl Ramos.
El equipo cumple una excelente campaña, y restando cuatro fechas para el término, consigue el ascenso tras vencer en calidad de visita a Colchagua con gol del propio Desiderio.
Los celestes lograron su único título de un torneo oficial con 53 puntos, con 22 victorias, nueve empates y cinco derrotas, con 19 goles de Mario Desiderio.
En 1965, Desiderio confirma en la máxima división del fútbol nacional sus pergaminos como anotador, y culmina como goleador del equipo con trece goles.
En 1966, los celestes culminan novenos en la campaña con 35 unidades, y Desiderio repite la cuota de goles del año anterior, y nuevamente se convierte en el máximo anotador del conjunto celeste.
En 1967, el director técnico, José Pérez, cumpliría su último año en O’Higgins en la temporada. El equipo nuevamente culmina onceavo en la tabla general de posiciones con 31 puntos.





