Editorial: Tren a Chimbarongo y a Pichilemu

Publicado el 14 marzo, 2019 Por Equipo de Corresponsales

Y mientras estamos a la espera de que el Rancagua Express comience a operar en las condiciones que se nos prometió hace varios años, diversas autoridades han alzado la voz y han demandado que el servicio de trenes retome rutas que en antaño lograban transportar a  miles de pasajeros. Por ejemplo, alcaldes de las comunas de […]

Y mientras estamos a la espera de que el Rancagua Express comience a operar en las condiciones que se nos prometió hace varios años, diversas autoridades han alzado la voz y han demandado que el servicio de trenes retome rutas que en antaño lograban transportar a  miles de pasajeros.

Por ejemplo, alcaldes de las comunas de Rengo, Requínoa, Malloa, San Fernando y Chimbarongo desde el año pasado vienen demandando que el ferrocarril reponga su servicio hasta al capital de Colchagua, tal como ocurría antes de que se iniciaran las obras del postergado Rancagua Express.

Una iniciativa que podría tener buen puerto y se vuelve clave, por ejemplo, para cuando Rengo cuente con su sede de la Universidad de O’Higgins. Pero eso no es todo, ya que la demanda incluye que el tren llegue hasta la comuna de Chimbarongo, conectando la región desde Rancagua al sur.

Iniciativa que va de la mano con extender la línea férrea hasta la región del Ñuble. Así se dio a conocer esta semana en el Consejo Regional, donde se entregaron detalles del estudio que se realizará al respecto.

Pero además, el consejero regional Bernardo Cornejo propone reactivar el tramo ferroviario entre San Fernando y Pichilemu. Una idea que fue bien recibida en la capital de Cardenal Caro, ya que se trataría de un anhelo desde que este servicio dejó de funcionar.

Pero más allá de las buenas intenciones, lo primero es darle paso a los estudios que permitan determinar la viabilidad de proyectos de estas características, que permitan entregar datos concretos relacionados a la demanda proyectada, frecuencia en qué operará el servicio, costos asociados e inversión necesaria para su puesta en marcha.

Información que resulta clave para dilucidar  si este tipo de servicio se podrá  autofinanciar –a través de la demanda de pasajeros- o requerirá de un subsidio permanente del Estado.

Solo así se podrá diferenciar si se trata de proyectos serios y responsables o solo son una idea romántica que no tiene el sustento necesario para ver la luz.

Noticias Relacionadas

Editorial 12 marzo, 2019

Editorial: Después del 8M