Editorial: El reajuste y las elecciones

Publicado el 14 noviembre, 2017 Por Equipo de Corresponsales

  Este martes y miércoles la salud municipal se verá afectada a raíz de un paro de actividades convocado por la Confusam. Los funcionarios muestran de esta forma su rechazo a la oferta del gobierno en materia de reajuste salarial; de un 1,9%, muy lejos aún del 5% exigido por la mesa del sector público. […]

 

Este martes y miércoles la salud municipal se verá afectada a raíz de un paro de actividades convocado por la Confusam. Los funcionarios muestran de esta forma su rechazo a la oferta del gobierno en materia de reajuste salarial; de un 1,9%, muy lejos aún del 5% exigido por la mesa del sector público.

Si bien desde la Anef descartaron paralizar esta jornada los servicios públicos, sí se manifestarán con carteles a lo que consideran una exigua cifra propuesta por el Ministerio de Hacienda.

La situación es compleja porque se da en una semana clave para definir el destino político del país. A cinco días de las elecciones el gobierno tendrá que enfrentar un paro de dos  días de la salud pública, evitando que genere mayores consecuencias en los usuarios.

Una negociación de reajuste salarial que siempre se anticipó compleja y donde algunos incluso recomendaban llegar a un acuerdo antes del 19 de noviembre. Situación que, por lo menos hoy, se ve difícil de lograr especialmente porque los guarismos están lejos de acercarse.

La demanda de este año del sector público, inevitablemente terminó mezclándose con las elecciones del próximo domingo, lo que obviamente terminará afectando un proceso que para algunos debe darse fuera de los márgenes ideológicos. Un anhelo que para muchos se vuelve necesario, pero que año tras año no logra cuajar para que se dé bajo aspectos netamente técnicos (como crecimiento, inflación, productividad, por ejemplo) y termina politizándose más de la cuenta.

La seriedad con que se enfrenta la negociación del reajuste del sector público obliga a que en los próximos años se evite la politización desmedida de una demanda válida de los funcionarios públicos, pero cuyo guarismo de estar alineado con la realidad que en materia económica vive el país –hoy en un proceso de lento crecimiento- y que pueda congeniar también con las múltiples necesidades que el Estado debe satisfacer con recursos de todos los chilenos.

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