Investigación revela el perfil y proceso de reinserción de mujeres privadas de libertad

Publicado el 16 octubre, 2017 Por Equipo de Corresponsales

El Programa de Estudios Sociales del Delito del Instituto de Sociología UC (ISUC), Fundación San Carlos de Maipo y Fundación Colunga, realizaron un primer acercamiento a esta realidad.

El alto porcentaje de reincidencia ha promovido la investigación sobre esta materia. Sin embargo, la evidencia en Chile es prácticamente nula, sobre todo en el caso de mujeres privadas de libertad. En este contexto surge una propuesta del Programa de Estudios Sociales del Delito del Instituto de Sociología UC, Fundación San Carlos de Maipo y Fundación de Colunga, para explorar la reinserción femenina.

El estudio, que está aún en proceso, tiene resultados preliminares de la primera ola de entrevistas, los cuales muestran tendencias. Se observan en términos generales dos perfiles de mujeres. Por un lado, jóvenes condenadas a penas de unos 61 días, generalmente por hurto. Estas tienden a manifestar mayores problemas por consumo de drogas y expresan un sentido de identidad más vinculado al delito.

Lo anterior se expresa sobre todo en la victimización cuando fueron menores de edad, con un 62% que reporta algún tipo de maltrato en la infancia, como negligencia parental, agresión física o verbal, o abuso sexual. Además, un 71% que declara haber sido víctima de algún tipo de agresión física, verbal o sexual de parte de sus parejas o convivientes.

 En cuanto al acceso a la oferta programática, se observa cierta inequidad en cuanto a la duración de la condena, siendo casi nula la oferta para mujeres de condenas cortas. La directora ejecutiva del Programa de Estudios Sociales del Delito UC, Catalina Droppelmann, manifiesta que “esto es complejo, ya que son ellas quienes probablemente requieren un mayor acceso a programas  para intervenir aspectos ligados a su compromiso delictual y romper el ciclo de reincidencia”.

 Otro aspecto desafiante es la precariedad laboral y el bajo o casi nulo acceso al mercado formal. Si bien un 69,3% de las mujeres declara haber trabajado alguna vez en su vida remunerada y legalmente, ese empleo ha sido mayoritariamente precario y de hecho, sólo un 15.6% de ellas declara haber estado trabajando en el momento previo a su privación de libertad.  

 Por otro lado, el estudio abordó la temática del uso de drogas, y arrojó que el consumo tiende a concentrarse en mujeres más jóvenes. La marihuana, la cocaína y la pasta base tienden a tener menor prevalencia en mujeres con condenas de 541 días. La droga más consumida es la marihuana, seguida por la pasta base. Un 32% declara haber consumido cocaína y pasta base en el último año, un 11% presenta síntomas de abuso y un 29% problemas de dependencia.

Noticias Relacionadas