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Columnas de Opinión

El trabajo; ¿castigo divino?

MIÉRCOLES, 13 DE OCTUBRE DE 2021


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El tema que encabeza estas líneas proviene de un concepto bíblico, en el que Adán y Eva al comer la manzana del árbol del conocimiento, fueron castigados a ganarse el pan con el sudor de sus frentes.

Desde tiempos inmemorables, el trabajo ha tenido una connotación negativa para muchas personas, convirtiéndose en algo no solamente espurio, sino además, asociado a un castigo, por cierto injusto.

Es evidente que lo sucedido en el Paraíso no es la causa que exista el trabajo, ni menos que éste sea fruto de un castigo, ya que si fuera así, estaríamos cumpliendo una condena eterna para la humanidad, que en lo particular duraría en cada uno de nosotros gran parte de nuestras vidas.

Por el contrario, el trabajo es muchas otras cosas alejadas de lo anterior, como por ejemplo un medio que sirve para disponer de recursos, a través de los cuales satisfacer las necesidades básicas del ser humano, como también acceder a otras que permitan disfrutar de la vida.

Algunos trabajos se ejercen por vocación, en especial aquellos a través de los cuales se sirve al próximo, como la salud por ejemplo, lo que fue puesto en clara evidencia durante la actual pandemia, como también hay otros, probablemente la mayoría, que si bien no son necesariamente vocacionales, su ejercicio le ayuda a las personas que lo ejecutan a realizarse.

Por otra parte, es evidente que no todos los seres humanos ejercen una profesión u oficio que les ayude a ello, o en muchos casos que les permita disponer de todos los recursos necesarios para vivir y mantener a su grupo familiar dignamente.

Las causas de lo anterior son variadas y generalmente conocidas, por lo que el Estado busca suplir con recursos las necesidades insatisfechas, resultando evidente, que por muchos esfuerzos que se hagan, es materialmente imposible satisfacerlas todas.

Volviendo al punto inicial, el trabajo seguirá siendo un medio a través del cual los seres humanos, buscamos nuestro bienestar y asegurar el futuro, entre otras cosas, pero jamás será un castigo divino.

Entonces nuestros camaradas de trabajo no son presidiarios, como tampoco lo soy yo, por el contrario, son amigos o conocidos, a los cuales aprendo a valorar y de los cuales de una u otra forma dependo, como ellos dependen de mí, para hacer bien el trabajo.

Por tanto, el lugar de trabajo es un punto de encuentro de seres humanos, que realizan una actividad principalmente en beneficio de lo anterior, pero también ayudan con su esfuerzo al bien común general y a satisfacer las necesidades de otras personas.



Acerca de Antonio Yakcich Furche.
Es historiador, Presidente del Instituto O´Higginiano de Rancagua. Ha publicado a la fecha más de 250 artículos sobre O´Higgins, en medios escritos de comunicación social del país. Ha colaborado en programas televisivos y radiales, todos de corte histórico y ha dictado charlas en distintas organizaciones. Es autor de los libros “Instantáneas O´Higginianas” y “O´Higgins Desconocido, Cien Facetas del Libertador”, además de coautor en conjunto con los demás Caballeros O´Higginianos del Instituto, de seis libros publicados con el auspicio del Diario el Tipógrafo.
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