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Columnas de Opinión

La nueva China

MARTES, 20 DE JULIO DE 2021


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China, en los días que vivimos, se asoma como la segunda potencia económica mundial y le disputa a Estado Unidos el primer lugar, palmo a palmo. Es interesante examinar lo que acontece en la nueva China, pues deja una gran lección para nosotros.

Durante muchos siglos, China fue un país pobre, humillado por las grandes potencias occidentales, que se volcó hacia el comunismo con Mao Tse Tung, que fundó la República Popular en 1949. Sin embargo, el Partido Comunista Chino nació en 1921 y celebra este año su centenario, con un lenguaje épico.

La retórica comunista china, en este centenario, nos dice que la nueva China crece merced al “socialismo con peculiaridades chinas”, así lo definen con su típico lenguaje ambivalente.

Resulta que las “peculiaridades chinas”, que no es otra cosa que la apertura al capitalismo, surgieron con Deng Tsiao Ping, que por los ochenta convenció a la camarilla gobernante a dejar de lado la ortodoxia marxista y abrirse al mercado. El llamó al nuevo régimen “socialismo de mercado”. Cuando se le apostrofaba que como podía un régimen socialista compartir Estado y Mercado, elaboró la famosa frase: “A mi no me importa si el gato es blanco o es negro, solo me interesa que cace ratones”. Pragmatismo puro.

Lleva en su seno, por cierto, contradicciones increíbles: un país formalmente comunista en que funcionan Bolsas de Comercio, empresas privadas, con una apertura cada vez mayor al Mercado, pero con un régimen totalitario, de partido único, enteramente ajeno a la democracia como se conoce en occidente. Recientemente, para afrontar estas contradicciones, se produjo una enorme reestructuración del Partido y del Estado, con una modernización asombrosa de la estructura pública, aligerándola.

Frente a una reacción negativa de algunos sectores ortodoxos del Partido, ante este avance casi indisimulable hacia el capitalismo, el Presidente Xi,  que ejerce el poder sin contrapeso, hizo aprobar la clara definición “que no se abandonarán las reformas, que es el camino y que China avanzará  por él”. Proclamó, derechamente, un régimen de mercado socialista, es decir, invirtió  la tesis primigenia de Deng, ahora es el Mercado el que aparece primero.

Del apretado resumen, se extrae una clara conclusión: China sigue el camino de Rusia, va de un socialismo fracasado a un capitalismo que, sin regir todavía en plenitud, le ha permitido el despegue que el pesado estatismo le impedía, lo que es una clara señal para nuestro país, en medio de un proceso constituyente en que, de espaldas a la historia, algunas voces insisten en volver a un socialismo abandonado en todo el planeta, con honrosas excepciones. China nos muestra un camino diferente.

Concluyo: China nos muestra que sin Mercado, no hay desarrollo, que el socialismo fracasó, que el camino pasa por la iniciativa privada: TENGASE PRESENTE.



Acerca de Mario Barrientos Ossa.
Nació en Rancagua. Egresó del Instituto Nacional y cursó Derecho en la Universidad de Chile. Es Diplomado en Administración Pública y Magíster en Derecho de la misma casa de estudios. Se desempeñó como Contralor Regional y subjefe del Departamento de Estudios de la Contraloría. Posteriormente, fue Asesor Jurídico de la División El Teniente. A contar de 1994 ejerce liberalmente la profesión en su Estudio Jurídico. Fue alcalde de Rancagua y uno de los cofundadores de la Universidad Leonardo da Vinci. Fue profesor en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación y en la Universidad de Aconcagua, cuya Revista de Derecho creó y dirigió. Se desempeñó como Abogado Integrante de la Corte de Apelaciones de Rancagua.
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