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Editorial

En el Día Mundial de la Libertad de Prensa

DOMINGO, 2 DE MAYO DE 2021

En una sociedad plagada de incertidumbre, solo un periodismo de calidad, riguroso, pluralista, tolerante, puede entregar confianzas, fortalecer la democracia y evitar la violencia en todas sus formas.


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En su mensaje con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO, destaca la información como “un bien común”, subrayando “la importancia indiscutible de disponer de una información verificada y fiable”.

Azoulay pone de manifiesto que “para producir y difundir esa información, resulta esencial que periodistas libres y profesionales hagan frente a la desinformación y otros contenidos perjudiciales».

Palabras que hoy hacen mucho sentido, especialmente porque se viven tiempos de incertidumbre a causa de la pandemia del coronavirus.

Pero además estamos inmersos en una sociedad que vive en una era digital sin comparación en la elaboración y difusión de la información, donde los medios de comunicación han podido multiplicar su alcance con el uso de diferentes plataformas.

Esta era digital ha democratizado la entrega de la información, ha permitido mayor libertad de expresión, pero también ha traído múltiples cuestionamientos con información de baja calidad, poco creíble o derechamente falsa.

Las noticias falsas o la desinformación son el mayor daño de la era digital, porque se desconoce su emisor y su viralización permite llegar a una amplia cantidad de personas que -en su mayoría- le dan credibilidad a hechos que terminan siendo parcial o totalmente falsos. Las fake news atentan gravemente contra el derecho a la información y la democracia. Y es, en este escenario, donde el periodismo juega un papel clave.

La libertad de prensa trae responsabilidades asociadas. Por ello, en una sociedad plagada de incertidumbre, solo un periodismo de calidad, riguroso, pluralista, tolerante, puede entregar confianzas, fortalecer la democracia y evitar la violencia en todas sus formas.

Por ello, es clave que los líderes, autoridades y gobierno refuercen su compromiso con la libertad de prensa. Y, por otro, los medios de comunicación se comprometan con la ética y responsabilidad de un periodismo de calidad, pilar de la democracia que, entre todos, debemos resguardar. 


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