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Editorial

La ciudad y sus dolencias...

MARTES, 6 DE ABRIL DE 2021

Las palabras crean, reflejan realidad. Expresión de aquello lo constituyen hoy las ciudades, las grandes urbes, generalmente no muy bien diseñadas, con excepción a nivel mundial de algunos espacios citadinos, principalmente existentes en ciertos países de gran desarrollo.


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Es muy cierto porque va con nuestra esencia que los seres humanos somos gregarios. Es propio de la animalidad desde los más inmemoriales tiempos vivir en manadas -hoy se habla en condiciones de pandemia del fenómeno y efecto sanitario de ‘rebaño’-.

Las palabras crean, reflejan realidad. Expresión de aquello lo constituyen hoy las ciudades, las grandes urbes, generalmente no muy bien diseñadas, con excepción a nivel mundial de algunos espacios citadinos, principalmente existentes en ciertos países de gran desarrollo.

Esto último es causa y va por cierto a la vez con las decisiones de adecuada y previsora planificación, con escolaridad y formación de excelencia de los habitantes, también con valores como la disciplina individual y social, con el respeto por todo lo existente, partiendo por las personas, por sus derechos y la observancia y cumpliendo de los deberes, derechos y deberes de todos.

Las ciudades en esas latitudes no se ensucian porque haya fuertes castigos que también los hay, son penas que finalmente desaparecen porque existe lo otro señalado. Tampoco allí se demuelen porque sí antiguas construcciones con alto valor histórico-cultural. En algunos de esos países -algo insólito visto desde acá- se han cerrado cárceles, porque no hay a quienes encerrar en esos recintos, hoy son bibliotecas, centros culturales y  lugares públicos con otros nobles fines.

El desarrollo se puede y se debe alcanzar, es un objetivo humano y social factible. Tiene mucho que ver con la elaboración de conceptos y, antes, con la ‘ filosofía de vida ‘ de los seres humanos, esto en lo personal y colectivo. La manada, el rebaño pueden existir y convivir en armonía. En nuestro mundo o submundo del subdesarrollo, del atraso, las realidades son obviamente muy distintas, es asunto de ver con atención lo que sucede, partiendo por los diseños urbanos.

Es habitual ver como cada día se ‘parchan’ las ciudades, las calles y veredas, estas últimas son pasadizos intransitables que los sufren con mayor rigor quienes padecen dolencias físicas casi invalidantes que les impiden una sana movilidad -cada día se observa en nuestras calles el aumento de personas con afecciones de esa naturaleza, una evidencia de los actuales tiempos- . 

Otra mácula de la ciudad -no sólo de la nuestra-  son los sistemas de alumbrado, el antiestético cableado, verdaderos atados de alambres que constituyen peligro público. En general el desorden urbano es uno de los signos del subdesarrollo, obviamente la miseria social.

La alta y caótica aglomeración ciudadana es una expresión, la polución es otra, la congestión de vehículos, la acumulación de desperdicios, la carencia de vías adecuadas, también la inexistencia de lugares naturales de esparcimiento con algún grado de hermosura y limpieza.

El municipio como entidad tiene que ver y no siempre hace…, pero al mismo tiempo en particular las personas, los ciudadanos tienen, tenemos responsabilidad. El buen ejemplo siempre educa.   



Acerca de Carlos Poblete Ávila.
Profesor de Estado. Ha ejercido docencia en nivel medio y superior. Ex dirigente nacional e internacional docente. Participa en más de 100 congresos, seminarios y encuentros en 25 países, sobre temas de educación y cultura. Profesor conferencista invitado en Universidad de Guadalajara, México, en diversas ocasiones.
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