Editorial: Violencia en el pololeo

Publicado el 12 abril, 2019 Por Equipo de Corresponsales

En 2018, más de 3 mil menores de 19 años fueron asistidos en centros públicos de salud por agresiones sexuales o violencia por parte de sus parejas. Un estudio del INJUV y la Universidad Católica reveló que el 25% de los jóvenes entrevistados manifestó que su pareja le ha prohibido juntarse con amigos o con […]

En 2018, más de 3 mil menores de 19 años fueron asistidos en centros públicos de salud por agresiones sexuales o violencia por parte de sus parejas.

Un estudio del INJUV y la Universidad Católica reveló que el 25% de los jóvenes entrevistados manifestó que su pareja le ha prohibido juntarse con amigos o con familiares, que el 34,2% les ha gritado o insultado; y que uno de cada cinco encuestados dijo que su pololo le ha revisado el celular o redes sociales sin su consentimiento.

Cifras que revelan cuál es la conducta de jóvenes y adolescentes en sus pololeos.

Las experiencias, aprendizajes o errores de las primeras relaciones amorosas resultan ser un componente importante para afrontar la vida de adulto.

Tema no menor si se tiene en cuenta que los riesgos que se viven en el pololeo también pueden ser replicados en los años posteriores.

Por ello, es clave evitar ciertas conductas de riesgo en las relaciones tempranas, que en la práctica se traducen en distintos tipos de violencia: psicológica, física y sexual.

La corta edad, la falta de madurez y un inestable entorno son factores que colocan a los adolescentes en una situación de mayor vulnerabilidad que, en muchos casos,  no son capaces  de reconocer las señales que van en esa dirección como, por ejemplo, revisar el celular, prohibir ver amigos o tener conocimiento de las claves de acceso al mail o Facebook de sus parejas.

El alto consumo de alcohol y drogas también es un factor que influye significativamente en la violencia en el pololeo.

Por ello, es clave que el Estado sigan avanzando en esta dirección, a través de campañas y políticas públicas tendientes a evitar cualquier tipo de violencia en las relaciones de pareja de jóvenes y adolescentes, evitando normalizar los factores que antes se mencionaron.

Para ello, se debe avanzar en la educación socioemocional en los colegios, donde detectar las señales a tiempo puede resultar clave para evitar situaciones de mayor gravedad en el futuro. Y no solo en el futuro de una relación sentimental adolescente, sino que para evitar que patrones de este tipo de repitan en la etapa de adulto.

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