Rancagua: Hombre ofrecía ayuda a personas en cajeros automáticos para robar tarjetas de débito

Publicado el 12 marzo, 2019 Por Equipo de Corresponsales

El imputado fue condenado a 6 años de cárcel.

El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Rancagua condenó a Luis Antonio Molina Molina a la pena de 6 años de presidio efectivo, en calidad de autor de los delitos de hurto y uso fraudulento de tarjetas de débito. Ilícitos perpetrados entre mayo y agosto de 2017, en la ciudad.

En fallo unánime (causa rol 512-2018), el tribunal -integrado por los magistrados Miguel Santibáñez Artigas (presidente), Roberto Cociña Gallardo y Fadua Salas Eljatib (redactora)- aplicó, además, a Molina Molina las accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena; más el pago de las costas del proceso.

El tribunal dio por acreditado que en horas de la mañana del 31 de mayo del 2017,  mientras la víctima G.C.S. se encontraba en el cajero automático ubicado en Mall Patio Rancagua, intentando realizar un giro de dinero con la tarjeta de su marido P.O.D., lo que no podía concretar debido a su desconocimiento del sistema, se le acerca el imputado Luis Molina Molina, quien le ofreció ayudar para concretar la operación de giro, momento en que aprovecha de mirar la clave secreta y sustraer la tarjeta de la víctima; dejando en su lugar la de otra persona.

Momentos después el imputado concurre a un cajero automático y gira -desde la cuenta de la  víctima- $200.000 y efectúa tres compras en el supermercado Unimarc por $67.449, $37.449 y $67.449. Operaciones que fueron cargadas a la cuenta de P.O.D.

En tanto, en horas de la tarde del 18 de agosto de 2017, la víctima S.M.A. concurrió hasta el cajero automático del BancoEstado del Paseo Independencia de Rancagua para realizar un depósito de $20.000.

Dado el desconocimiento de la operatoria, a la víctima se le acercó el imputado, quien ofreció ayuda para concretar la transacción, “aprovechando para mirar la clave secreta, sustrayendo la tarjeta de la víctima y subrepticiamente la cambio por otra a nombre de M.C.O., retirándose del lugar llevándosela consigo”, dice el fallo.

“Posteriormente, con la tarjeta sustraída y en conocimiento de la clave de seguridad asociada, el imputado procede a girar desde la cuenta de la víctima, en un cajero automático, la suma de $200.000, por caja vecina se gira la suma de $2.000 y se efectúan compras que son cargadas a la cuenta del ofendido, en supermercado Santa Isabel por $15.060 y en supermercado Unimarc de Membrillar dos compras por $53.390 cada una. Se ocasionó un perjuicio a la víctima de $323.840”.

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