Editorial: El debate por el control de identidad a menores

Publicado el 13 marzo, 2019 Por Equipo de Corresponsales

Distintas opiniones ha generado la  idea del Gobierno de aplicar el control preventivo de identidad a mayores de 14 años. En Chile Vamos aplauden la medida, ya que además se busca que carabineros también puedan registrar pertenencias, como mochilas; o vehículos sospechosos. Parlamentarios oficialistas, como Gonzalo Fuenzalida (RN), insisten en que existe “una participación de […]

Distintas opiniones ha generado la  idea del Gobierno de aplicar el control preventivo de identidad a mayores de 14 años.

En Chile Vamos aplauden la medida, ya que además se busca que carabineros también puedan registrar pertenencias, como mochilas; o vehículos sospechosos.

Parlamentarios oficialistas, como Gonzalo Fuenzalida (RN), insisten en que existe “una participación de menores en el delito importante” y, en ese sentido, piden perfeccionar el control de identidad, dándoles más atribuciones a carabineros.

Desde la oposición, la idea encontró un férreo rechazo: Aseguran que el combate contra la delincuencia no pasa por esta medida, ya que además el control preventivo tiene un fuerte componente discriminatorio. En este sentido, se teme que el criterio esté enfocado en un grupo social determinado y con prácticas culturales definidas.

Pero además, la oposición se ha mostrado contrario a entregar mayores facultades a Carabineros, mientras la institución no recupere la credibilidad o mejore la gestión y control, según señala el senador PPD Felipe Harboe.

El respaldo a una iniciativa de estas características debe basarse en evidencias –como por ejemplo, los resultados tras la implementación del control preventivo en adultos- que permitiesen demostrar su efectividad.

Pero en esta lucha contra la delincuencia y en la búsqueda de una mayor sensación de seguridad entre los chilenos, más allá de los esfuerzos de corto alcance, el foco del debate no debe desvirtuarse, haciendo hincapié, por ejemplo, en los problemas que genera el tráfico de drogas.

Por ello, se debe trabajar en políticas de Estado que hagan frente a las causas y situaciones que llevan a un menor de edad a delinquir.

Con este diagnóstico, el Estado está obligado a hacerse cargo de los problemas estructurales que tenemos como sociedad –por ejemplo, desigualdad, pobreza, falta de oportunidades o círculo ligado al tráfico de drogas- y que están íntimamente ligados a la delincuencia y al por qué los menores de edad eligen este camino.

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