Proyecto de admisión escolar: Recolector de miedos

Publicado el 11 enero, 2019 Por Columna de Opinión

Hace unas jornadas el presidente Piñera presentó su proyecto de reforma al Sistema de Admisión Escolar, en el se hace mención que “el mérito” hará la diferencia, en vez de la “tómbola”. Dos mentiras gigantescas en poco espacio discursivo se nos presentan, y no son faltas a la verdad sin consecuencias, es donde se juega […]

Hace unas jornadas el presidente Piñera presentó su proyecto de reforma al Sistema de Admisión Escolar, en el se hace mención que “el mérito” hará la diferencia, en vez de la “tómbola”. Dos mentiras gigantescas en poco espacio discursivo se nos presentan, y no son faltas a la verdad sin consecuencias, es donde se juega el futuro de los niños y de la sociedad al completo en esa manera de entender la vida.

Hace mucho tiempo, en Chile y en el extranjero se ha estudiado el impacto de la “selección” en la admisión en los colegios. Muchas veces ha sido eludida por una cuestión bastante elemental: ¿De qué le serviría a un país tener un puñado de buenos liceos si para mantenerlos se hace en contra de la mayoría del resto de los liceos y su comunidad escolar? En lenguaje más claro: un “colegio bueno” al hacer selección parasita del resto del sistema, que le entregan “lo mejor” y se hacen cargo de lo que es “desecho”. No hacen ninguna contribución a la sociedad, sólo lastran al resto de los niños y niñas de Chile.

Sabíamos que había deshonestidad en llamar tómbola y meter miedo con la no selección masificando excepciones de distancias exageradas al hogar. Dos premios Nobel ganan su premio diseñando el sistema, pero acá personas que no entienden ni quieren que sus electores entiendan le llaman “tómbola”, despertando pánico en sus apoderados.

Luego, a un sistema que garantiza en más de un 80% la admisión al colegio de postulación le llaman “tómbola”, que no lo es. Claro, con la figura de una tómbola se trabajan sobre los miedos. Y hay quienes creen que un colegio con cupo de 100 personas, 500 postulantes, sin mecanismo de selección actual, tendrán un cupo para su hijo “por mérito”.

Hace décadas que en ciencias se sabe que el rendimiento académico se debe al capital cultural de la familia. Cuando hay selección los colegios no eligen niños, si no que a sus familias. Trabajan sobre seguro, son como las Isapres manteniendo personas jóvenes y sanas como el grueso de sus cotizantes. Por lo tanto, eso de “Admisión Justa”, con mucho, está lejos de ser real ¿Qué mérito tiene un niño de tener padres más implicados en su entrega? Es decir, ni las ciencias se pueden usar como justificación a este rediseño.

Hay mucho más mérito a ser reforzado en los equipos docentes y de convivencia escolar que logran que sus educandos tengan rendimientos, muchas veces sobre los “colegios buenos” sin necesidad de hacer trampa con la selección por “mérito”.

Francisco Javier Larraín Sánchez

Docente e investigador

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