Che Guevara criminal y aborto como acción revolucionaria

Publicado el 8 enero, 2019 Por Columna de Opinión

Durante unos 200 años hubo ideas, organizaciones y líderes revolucionarios; tras distintos modelos teóricos que nunca lograron decantar en uno solo: comunistas, anarquistas, socialistas revolucionarios, utópicos y otros más, pero distintos a los comunistas, todos unidos por una vaga idea de lograr un mundo mejor para los trabajadores y, en general, para pobres del campo […]

Durante unos 200 años hubo ideas, organizaciones y líderes revolucionarios; tras distintos modelos teóricos que nunca lograron decantar en uno solo: comunistas, anarquistas, socialistas revolucionarios, utópicos y otros más, pero distintos a los comunistas, todos unidos por una vaga idea de lograr un mundo mejor para los trabajadores y, en general, para pobres del campo y la ciudad. Hasta que cae el muro.

Con una música de fondo de batucadas y murgas, la izquierda chilena declaró muertos todos los proyectos revolucionarios, ni siquiera la social democracia se libró –y eso que era una clase de capitalismo– y desde allí comenzó la “larga marcha” al neoliberalismo. Al pueblo se le pidió no movilizarse por sus demandas para que la democracia se asentara con la mayor estabilidad posible; y así las cúpulas se apoderaron de los partidos que ya no tuvieron base popular participativa sino solo votantes. Y entonces comenzó el juego de simulacros en que, para captar votos, se exhibe un nombre histórico, como si correspondiera a las ideas que tendrían las cúpulas partidarias.

Y como ya eran liberales e individualistas se procuraron otras luchas tras otras banderas, no importando que no consiguieran cambio social alguno, se hablaba de cambios culturales y se insinuaba que éramos culpables de no habernos dado cuenta de su urgencia; en el fondo, era el pecado del cambio social en beneficio de los pobres. Ya no había, revolución, clase obrera, partido, organización y Marx fue relegado (los únicos que se acuerdan son los renegados y la derecha), ahora prima una ideología alienante basada en el relativismo cognitivo y no en el relativismo moral, como se nos quiere convencer. Por ejemplo, el homicidio por aborto llegó a ser una demanda progre, argumentado con un alambicado lenguaje y con un enfoque de derechos, como se dice. Claro que derechos individualistas.

Quedaba pendiente la destrucción de las figuras icónicas de la izquierda revolucionaria: La izquierda reaccionaria mezcló neoliberalismo con alabanzas a Fidel, Maduro, Ortega e incluso a Evo; mandaba felicitaciones a Kim Jong-un y también recordaba a Marx, el Che y los revolucionarios legítimos aunque en un tono más mesurado, metiendo en el mismo saco a dictadores militares, a luchadores por la libertad, a dictadores que se atornillan en los cargos y a narcoguerrilleros. En ese cuadro es que unos diputados de derecha quieren destruir la figura y el recuerdo de Ernesto Guevara. Se basan en la campaña que hace años tienen unos argentinos y repiten varias de sus monsergas. Pero ya estaba abonado el terreno para destruir al líder latinoamericano que ha sobrevivido a todas las traiciones y falsificaciones de sus supuestos seguidores.

Rodrigo Larraín Contador

Académico Universidad Central de Chile

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