Red de Investigadoras cuestiona desvinculación de dos académicas de la U. de O’Higgins

Publicado el 17 diciembre, 2018 Por Jaime Castañeda

“No queremos creer que la frase ‘antes nos quemaban por brujas y ahora nos despiden’ sea una realidad en las universidades chilenas”, sostiene el grupo de académicas.

Las doctoras Karina Bravo y Vania Figueroa fueron desvinculadas de la Universidad de O’Higgins, siendo las primeras dos funcionarias con el rango de académico a las cuales no se les ha renovado su contrato.

La situación se produce tras una denuncia de acoso laboral presentada por Karina Bravo y donde Vania Figueroa testificó a su favor. La decisión de rectoría se tomó a pesar de que Figueroa no completa el primero de los tres años de ejecución de su proyecto de investigación, financiando por Conicyt.

Las razones esgrimidas fueron evaluaciones de productividad científica y académica. Sin embargo, la Red de Investigadoras subraya que “estas evaluaciones fueron realizadas por quienes estaban acusados en la denuncia interpuesta, a pesar del claro conflicto de interés existente”.

El sumario por acoso laboral fue sobreseído el 22 de noviembre y fueron desvinculadas el 30 de noviembre, “por lo que uno supone que en esos ocho días se realizó la evaluación, ratificación por parte de los vicerrectores y finalmente la decisión de desvincular. Además, es importante hace notar que los laboratorios de investigación de esta universidad están en construcción”, declara la red liderada por la académica Adriana Bastías.

“Frente a lo anterior, hacemos un llamado al debido proceso, que las evaluaciones sean transparentes, objetivas y conocidas por los académicos”, expresan las Investigadoras, quienes agregan que “hemos asumido el compromiso de visibilizar las brechas de las mujeres en investigación, así como también sus valiosos estudios”.

Añaden que “las universidades constituyen un centro de pensamiento reflexivo, donde caben todas las opiniones, donde los disensos enriquecen los debates, aportando, con miradas pluralistas e inclusivas, a la construcción social del país”.

“No queremos creer que la frase ‘antes nos quemaban por brujas y ahora nos despiden’ sea una realidad en las universidades chilenas”, sostiene el grupo de académicas.

Frente a esta controversia la Universidad de O’Higgins emitió una declaración pública manifestando que “las académicas que no continuarán están en su pleno derecho de ejercer los recursos administrativos y demás que consideren pertinentes. La universidad considerará sus planteamientos con el mismo respeto que le merece la libertad de pensamiento y de expresión que es de su esencia, y los responderá con los fundamentos que estima dan razón de lo decidido y protegen los intereses institucionales”.

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