Una necesidad en tribunales de familia

Publicado el 9 octubre, 2018 Por Columna de Opinión

Hace unos días conversaba con un exalumno, hoy psicopedagogo, de su experiencia laboral. Él ha conseguido trabajar en distintos frentes inusuales a los colegios, donde muchas veces la gente tiende a encasillar a quienes estudiaron su carrera, pero que ha ido viendo restringido su acceso a colegios, a pesar que se exigen informes psicopedagógicos. Pues […]

Hace unos días conversaba con un exalumno, hoy psicopedagogo, de su experiencia laboral. Él ha conseguido trabajar en distintos frentes inusuales a los colegios, donde muchas veces la gente tiende a encasillar a quienes estudiaron su carrera, pero que ha ido viendo restringido su acceso a colegios, a pesar que se exigen informes psicopedagógicos.

Pues bien, Jairo, como se llama este profesional encargado de facilitar el proceso de aprendizaje, me explicó que había estado revisando opciones formativas. Y le llamó la atención cierta experiencia pionera en el país en relación al acercamiento de la profesión con una óptica forense, aunque no sabía muy bien como incorporar eventualmente la profesión a ese ámbito. Y yo, recordando alguna formación, y observaciones del funcionamiento respecto del funcionamiento de tribunales de familia logré ir armando desde la intuición una secuencia que vengo a compartir.

Actualmente los tribunales de familia tienen bastante organizados sus procesos de mediación, por ejemplo. Además son un núcleo bastante importante para garantizar los derechos del niño y de la mujer desde el Estado. Incluso, trabajan con un espectro de población muy amplio, por lo que la gente más sencilla debe adaptarse a las exigencias de ese núcleo.

¿Cómo podría garantizar la comprensión de sus deberes y derechos, el proceso y la nomenclatura legal a personas que tienen difícil acceso por contexto cultural a esa cultura? Las psicopedagogía, justamente, se encarga de estudiar y aplicarse sobre el cómo garantizar ese acceso a personas que no necesariamente van a comprender ese contexto complejo. ¿Cómo podría un tribunal comprender la afectación a procesos cognitivos derivados de Violencia Intrafamiliar? Una de las profesiones que se encarga de eso es la psicopedagogía, y se ha generado una especialización judicial fuera del país, por lo que la pericia de los niños, cautelando sus derechos no es un capricho creativo, es una garantía conocida en otros territorios.

Resulta curioso que haya posibilidad de mediar, de tener pericias de distinto orden sin poder comprender de antemano si se puede o no garantizar la facilitación de la inserción escolar cuando se está ante una situación emergente como un divorcio, que genera un riesgo en las capacidades que puede desarrollar un niño en el colegio. Resulta curioso que un tribunal pueda determinar ciertas pericias, tratamientos y capacitación pero no intervención a los niños afectados a nivel psicopedagógico con vinculación del adulto que tenga los cuidados personales.

Quizás sea demasiado soñador al pensar en la garantía de derechos del niño cuando pretendo intervención psicopedagógica; hace un par de siglos era un atrevimiento el plantear educación obligatoria. La intervención especialista en contextos que generan la necesidad de dicha intervención no deja de ser una urgencia porque sea inusual.

Francisco Javier Larraín Sánchez
Docente AIEP

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