La prevención del suicidio como una cadena de cuidados

Publicado el 10 octubre, 2018 Por Columna de Opinión

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 40 segundos una persona se suicida en el mundo. En nuestro país, de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Salud, el 2.2% de los chilenos señala haber pensado seriamente en suicidarse en los últimos 12 meses y según el Ministerio de Salud, es la segunda […]

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 40 segundos una persona se suicida en el mundo. En nuestro país, de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Salud, el 2.2% de los chilenos señala haber pensado seriamente en suicidarse en los últimos 12 meses y según el Ministerio de Salud, es la segunda causa de muerte entre los 15 y 29 años de edad.

A pesar de que estas cifras no son alentadoras, en los últimos años se ha desarrollado el concepto “cadena de cuidados”, donde se agrupan las acciones efectivas para prevenir el suicidio.

Primero, una adecuada fiscalización y restricción de los métodos para cometer suicidio, como armas, pesticidas, o barreras anti lanzamientos han demostrado una disminución de las tasas de suicidalidad.

Segundo, la capacitación de instituciones que hacen el primer contacto con personas que han intentado suicidarse como policías, bomberos o personal de salud de urgencias ha sido efectivo para prevenir el suicidio, especialmente porque tienen la posibilidad de acoger y derivar a tratamientos de apoyo efectivos.

Tercero, la psicoeducación en los colegios, focalizada en la toma de conciencia de los factores de riesgo del suicidio y en el fortalecimiento de habilidades como la expresión de emociones y la empatía, han reducido los intentos y la ideación suicida en población escolar.

Cuarto, al ser la depresión un factor de riesgo para cometer suicidio, la consulta precoz por síntomas depresivos y el tratamiento oportuno por parte de los equipos de salud mental es un pilar preventivo fundamental. El tratamiento conjunto con antidepresivos y el apoyo con psicoterapias basadas en evidencia han mostrado una disminución de la suicidalidad global.

Quinto, el seguimiento estructurado y permanente de personas que han cometido un intento de suicidio por parte de los equipos de salud mental han resultado ser, en la mayoría de los estudios revisados, efectivos tanto en la reducción de nuevas ideas e intentos de muerte, como en la disminución de suicidios consumados.

Por último y de manera muy relevante, en este proceso preventivo estamos todos involucrados, tanto en poder expresarle a alguien lo que nos sucede como al acercarnos a alguien por quien hemos sentido una preocupación.  La prevención del suicidio involucra, por lo tanto, acciones concretas a nivel individual, social e institucional.  El desafío es enorme y las acciones deben ser en conjunto, como una verdadera “cadena de cuidados”.

Irene Léniz

Coordinadora Unidad Apoyo Psicológico

Universidad de O’Higgins.

 

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