[Editorial] Áridos y la necesidad de regular la extracción 

Publicado el 12 septiembre, 2018 Por Equipo de Corresponsales

Diferentes actores relacionados con la extracción de áridos en el río Cachapoal han participado en las mesas de trabajo organizadas por la Cámara Chilena de la Construcción. En ellas se han podido conocer las principales situaciones que rodean una  actividad que requiere con urgencia una uniformidad de criterios en la entrega de permisos, que permita una […]

Diferentes actores relacionados con la extracción de áridos en el río Cachapoal han participado en las mesas de trabajo organizadas por la Cámara Chilena de la Construcción.

En ellas se han podido conocer las principales situaciones que rodean una  actividad que requiere con urgencia una uniformidad de criterios en la entrega de permisos, que permita una extracción regulada y fiscalizada por la autoridad; así como amigable con el medio ambiente, cerrando cada vez más la posibilidad de que ilegales sigan lucrando y generando efectos adversos al ecosistema.

La problemática que hoy rodea la extracción de áridos en el río Cachapoal no es nueva   y es ampliamente conocida por los distintos actores. La realidad indica que, a lo menos, existen 10 empresa ilegales realizando esta labor, según un informe de la Junta de Vigilancia, pero que hoy no existe ningún control al respecto.

La entrega de permisos sigue siendo también parte importante de una cadena que no funciona con las certezas que una actividad de este tipo requiere; y que termina en una casi nula fiscalización por parte de las autoridades.

Por ello la importancia de estas instancias –lideradas por la CChC- porque, primero, refleja la voluntad de los distintos actores –tanto del sector privado como público- de sentarse a conversar y plantear  requerimientos, así como también escuchar las demandas.

Solo un diálogo fructífero entre las partes permitirá avanzar hacia un bien mayor. En este caso, regular una actividad necesaria para distintas actividades productivas, pero que a la vez, obliga a que se desarrolle de una manera sustentable y armoniosa con el medio ambiente, evitando efectos adversos, que también terminan afectando a la población aledaña al río.

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