Las claves de la ‘tarjeta verde’: La lucha contra la obesidad en familias vulnerables

Publicado el 18 junio, 2018 Por Alex Savoy

Un mayor acceso a frutas y verduras tiene como punto de partida la implementación futura de esta iniciativa de gobierno.

Actualmente el 74% de la población chilena mayor de 15 años tiene sobrepeso o es obesa, una situación que preocupa a las autoridades por las consecuencias que ello tiene en la salud de las personas con la aparición de otras enfermedades asociadas como diabetes, hipertensión y cardiovasculares.

Por esta realidad el Ministerio de Salud está evaluando la implementación de una tarjeta verde “para promover un mayor acceso a frutas y verduras en familias vulnerables”, según adelantó Daniela Godoy, jefa de la División de Políticas Públicas (Dipol) de la cartera sanitaria, en el marco del coloquio “Tratamiento Obesidad ¿Fármacos o Cambio de Hábitos?”, organizado por el Instituto de Políticas Públicas en Salud (IPSUSS) y la carrera de Nutrición y Dietética de la U. San Sebastián.

La profesional aclaró que es una medida que está en desarrollo y que todavía tiene que pasar varios etapas antes de materializarse. “La evidencia muestra que hay población que no accede porque alimentarse saludablemente cuesta un 20% más. Entonces queremos facilitar la compra de estos alimentos en almacenes de barrio, pero estamos esperando que la Dirección de Presupuestos apruebe los recursos”, dijo Godoy.

La autoridad añadió que también están trabajando en el objetivo sanitario de disminuir en 10% la obesidad de menores de seis años, por medio de la reformulación del Programa Vida Sana en la Atención Primaria de Salud.

Agregó que otra de las medidas es impulsar los “Sellos Vivir Sano”, que consiste en entregar un reconocimiento e incentivos a aquellos establecimientos educacionales y comunitarios, lugares de trabajo, que implementen buenas prácticas para reducir la obesidad.

En tanto, el ex jefe de la Dipol y actual académico del Centro de Políticas Públicas de la U. de Santiago, Tito Pizarro, indicó que para la efectividad de las políticas de reducción de la obesidad y el sobrepeso, se necesita modificar los entornos alimentarios, a través de productos que tengan menos componentes críticos, en las escuelas protegiendo la alimentación saludable de los menores, y en la sociedad dejando de concebir al alimento como una respuesta al estrés o la angustia.

“El abordaje del componente social y psicológico de las personas es fundamental, puesto que esta enfermedad  no puede ser enfrentada sólo desde el punto de vista de la salud pública”, dijo Pizarro.

 

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