Avanzar hacia una investigación inclusiva

Publicado el 6 abril, 2018 Por Columna de Opinión

La investigación científica históricamente ha carecido del principio de inclusión, el nuevo conocimiento que nace al alero de esta, no integra todas las perspectivas. Muchas voces, como la Red de Investigadoras a nivel local y otras organizaciones a nivel internacional, han alertado respecto a las desventajas y potenciales amenazas para el desarrollo sustentable global, que […]

La investigación científica históricamente ha carecido del principio de inclusión, el nuevo conocimiento que nace al alero de esta, no integra todas las perspectivas. Muchas voces, como la Red de Investigadoras a nivel local y otras organizaciones a nivel internacional, han alertado respecto a las desventajas y potenciales amenazas para el desarrollo sustentable global, que derivan de la exclusión de las mujeres, no solo en la generación de la investigación, sino también como sujetas de la misma, pese a ello la brecha de género persiste en todas las áreas del conocimiento.

En 2014, un estudio analizó 2.347 publicaciones en 5 prestigiosas revistas entre los años 2011 y 2012, demostrando que aproximadamente 1/3 de los estudios conducidos con animales no indicaban el sexo, de los que sí lo especificaban, el 80% correspondía a ejemplares machos. Más preocupante aún es el hallazgo de que solo el 12% de los estudios de enfermedades prevalentes en las mujeres, como trastornos de la tiroides y enfermedades cardiovasculares, incluían hembras. Un estudio posterior, encontró sesgos similares en la investigación clínica quirúrgica humana.

Esta sobrerrepresentación de un solo sexo ha derivado en resultados que originan tratamientos, terapias y fármacos, que no siempre son efectivos para las mujeres, que representamos aproximadamente el 50% de la población, incluso en algunos casos resultan peligrosos. En Chile, como en el resto del mundo, la enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en mujeres, por delante incluso del cáncer. Sin embargo, la comunidad científica no está completamente de acuerdo en que la aspirina sea igual de efectiva para prevenir eventos cardiovasculares en ambos sexos, ya que solo 3, de los 7 ensayos realizados para establecer este punto, han incluido mujeres.

Estados Unidos y Canadá han tomado medidas al respecto, exigiendo la inclusión de mujeres en ensayos clínicos y la declaración y justificación del sexo de animales o células utilizados en estudios biomédicos subvencionados con fondos públicos. Chile presenta una de las cifras más baja de participación de mujeres en ciencia y tecnología entre los países de América Latina y el Caribe. Además, es uno de los países de la OCDE que menos invierte en investigación; a esta dupla de malos indicadores se suma la exclusión de mujeres como sujetas de investigación, lo cual genera un círculo vicioso que puede estar afectando la calidad de la investigación nacional y la efectividad de su trasferencia para el progreso social y económico.

 

Académica Instituto de Ciencias de la Salud, Universidad de O’Higgins, Vania Figueroa.

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