Editorial: El Sename olvidado

Publicado el 26 enero, 2018 Por Equipo de Corresponsales

Abuso sexual y situaciones de violencia al interior de los centros reveló un informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), tras una investigación a 171 centros dependientes del Sename de todo el país. El estudio reveló que 23 menores aseguraron haber sido víctimas de abuso sexual en el último año. Seis de estos casos […]

Abuso sexual y situaciones de violencia al interior de los centros reveló un informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), tras una investigación a 171 centros dependientes del Sename de todo el país.

El estudio reveló que 23 menores aseguraron haber sido víctimas de abuso sexual en el último año. Seis de estos casos los está investigando la justicia o los está enfrentados el propio centro. Del total, el 78% dice que el abuso lo realizó otro menor, mientras que en un 8,6%, fue un adulto que trabajaba en el centro. Otro dato relevante es que en el 69% de los casos, la víctima sigue en contacto con su abusador.

El estudio reflejó además, diferentes tipos de violencia al interior de estos centros. Casi el 50% dice haber recibido “todas las formas de bullying muchas veces”. El tipo de violencia que más se repite es la psicológica, seguida de garabatos e insultos; burlas; rechazo o aislamiento; y violencia física reiterada.

Los datos conocidos en el informe del INDH causan dolor y conmoción, pero reflejan una situación que no es nueva. Los datos solo reafirman la dramática realidad que se vive al interior de los centros del Sename. Hace pública también la derrota del Estado en esta materia, que a la fecha no ha podido llevar a la práctica políticas públicas eficientes y eficaces; donde tampoco ha mostrado la celeridad debida para apurar las reformas que en esta materia se necesitan con suma urgencia. Por ejemplo, la creación de dos organismos que separen la función que actualmente cumple el Sename: Uno, enfocado en políticas de protección a niños vulnerables y vulnerados en sus derechos; y otro en materia de responsabilidad penal adolescente.

Los niños del Sename no votan, los niños del Sename no marchan, los niños del Sename no tienen voz. El nuevo gobierno tiene el deber moral de asumir la responsabilidad de avanzar en las reformas sustantivas de un sistema que hoy está completamente viciado; y darle prioridad  legislativa. Que los niños vulnerados en lugar de ser olvidados, como ocurre hoy en día, sean parte de un sistema que los proteja y les entregue oportunidades de desarrollo, y crecimiento para así enfrentar con mejores expectativas su infancia y adolescencia.

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