Editorial: El valor del plebiscito de 1988

Publicado el 5 octubre, 2018 Por Equipo de Corresponsales

Este viernes se conmemoran 30 años del plebiscito de 1988 con distintos actos y actividades a lo largo del país. La principal se llevará a cabo en La Moneda, que tendrá un condimento especial, porque muchos de los personeros que hoy son parte del gobierno se mostraron públicamente a favor de la opción “sí”. Y a […]

Este viernes se conmemoran 30 años del plebiscito de 1988 con distintos actos y actividades a lo largo del país. La principal se llevará a cabo en La Moneda, que tendrá un condimento especial, porque muchos de los personeros que hoy son parte del gobierno se mostraron públicamente a favor de la opción “sí”.

Y a pesar de que los actos oficiales tendrán como eje el retorno a la democracia, también habrá espacios para aquellos que votaron a favor de que siguiera la dictadura de Augusto Pinochet y para quienes sienten que no se ha hecho lo suficiente en estos últimos 30 años.

Más allá de si se han cumplido a cabalidad las expectativas que se generaron con la vuelta de la democracia, salta a la vista el valor que los chilenos le han dado a este hito en la historia del país.

Es importante destacar el desarrollo que ha experimentado Chile a partir de 1990, y cómo se ha fortalecido la institucionalidad. Pero también resulta adecuado poner hincapié en aquellos sucesos que han opacado la labor política en estos últimos 30 años, y que han terminado por distanciar a aquellos que lideran los destinos del país con la ciudadanía.  Importante dentro del proceso que permite mejorar y evitar que algunos vicios se sigan repitiendo en el futuro.

Entendiendo que la democracia tiene limitaciones y se deben reconocer sus imperfecciones, como sociedad debemos entender que todos los esfuerzos cobran real significado cuando está en juego la institucionalidad del país y la defensa de la democracia. Por ello, no podemos perder de vista que los líderes juegan un papel clave para poder superar sus diferencias a través de un clima de respeto, evitando la polarización y llegar a una crisis política, económica y social como en 1973.

Ese es el valor del plebiscito de 1988, que nos entregó la posibilidad de poder mostrar nuestras diferencias -no en la calle y con violencia- sino que en las urnas, de poder sentarnos a conversar y de poder conjugar en un mismo acto el respeto, el debate y la tolerancia

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