El valor de re-emprender

Publicado el 8 agosto, 2018 Por Columna de Opinión

El emprendimiento es clave para el desarrollo socioeconómico de un país. En este sentido, en las últimas décadas Chile ha ganado mucho terreno a nivel mundial. El foco de las políticas públicas ha estado en instalar las capacidades necesarias para fomentar la generación de más emprendedores. Es decir, aumentar el capital emprendedor del país. La […]

El emprendimiento es clave para el desarrollo socioeconómico de un país. En este sentido, en las últimas décadas Chile ha ganado mucho terreno a nivel mundial. El foco de las políticas públicas ha estado en instalar las capacidades necesarias para fomentar la generación de más emprendedores. Es decir, aumentar el capital emprendedor del país.

La principal razón es porque emprender es una actividad compleja. Por lo tanto, es clave tener emprendedores capaces de navegar ante variables como la incertidumbre, el riesgo comercial, el cambio tecnológico,  entre otras. Este conjunto de factores mal gestionados pueden inducir al fracaso (emprendimientos que deben cerrar). Si bien es una realidad que varía en cada país, lamentablemente en promedio es bastante similar en todo el mundo, lo que confirma la complejidad de esta actividad.

Dado que muchos emprendedores fracasan en el proceso, es muy plausible que se vean enfrentados a re-emplearse o bien a re-emprender. En general, es lógico pensar que vuelvan a tratar de emprender. Principalmente, porque un emprendedor destina importantes recursos que le permiten ganar nuevas capacidades durante el viaje de emprender, ayudándole justamente a tener mejores chances en la próxima idea. Lo cual coincide con el dicho (¿o mito?) norteamericano que para “emprender exitosamente, se debe haber fracasado un par de veces previamente”. Sin embargo, si bien más fracasos en el cuerpo podrían generar un mejor desempeño en el próximo proyecto, esto tampoco asegura el éxito. Por lo tanto ¿qué otro valor positivo se le puede asociar al fracaso en el desarrollo de un mejor país?

Desde esa perspectiva, el fracaso tiene alto valor en la creación de un mejor capital emprendedor. Específicamente, porque la experiencia del fracaso queda en los emprendedores (individuos) y no en el emprendimiento (organización). En consecuencia, dado que el capital emprendedor es móvil, sus aprendizajes también lo son. Por ejemplo, un emprendedor que después de haber intentado una y otra vez llevar adelante un proyecto, decide finalmente re-emplearse (por oportunidad o necesidad) puede desplegar sus capacidades emprendedoras en empresas establecidas y organismos públicos, transformándose en un intraemprendedor. Entre estas capacidades adquiridas pueden existir mayores niveles de exploración y explotación de ideas, resiliencia, autoeficacia, articulación de redes, levantamiento de capital, trabajo con equipos interdisciplinarios, entre otras más. Aprendizajes bastante particulares a nivel cognitivo y conductual, los cuales son difíciles de obtener por medios convencionales. Sin embargo, son de alto interés en la sociedad actual.

Rodrigo Frías Rivas
Subgerente de Financiamiento Temprano- Gerencia de Emprendimiento
Corfo.

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