Editorial: Maltrato entre estudiantes

Publicado el 10 agosto, 2018 Por Equipo de Corresponsales

Preocupantes cifras en materia de maltrato entre estudiantes se dieron a conocer esta semana. A través de un sondeo, realizado entre 2017 y el primer semestre de 2018, se pudo conocer que el número de denuncias por maltrato psicológico y físico aumentó un 38%. En este sentido, el maltrato físico mostró un alza preocupante, llegando […]

Preocupantes cifras en materia de maltrato entre estudiantes se dieron a conocer esta semana. A través de un sondeo, realizado entre 2017 y el primer semestre de 2018, se pudo conocer que el número de denuncias por maltrato psicológico y físico aumentó un 38%.

En este sentido, el maltrato físico mostró un alza preocupante, llegando al 41%.

En cuanto al maltrato psicológico, las denuncias aumentaron un 33%. En este sentido, existe preocupación ya que muchas veces ocurren a través del “cyberbullying”.

Datos que se suman a los ya conocidos en el mes de abril que hablan de este tipo de situaciones al interior de la sala de clases.

Según la Superintendencia de Educación, el 47,5% de las agresiones psicológicas ocurren en el aula, mientras que el 30,6% se da en el patio de los establecimientos. En el desglose, el 39% corresponde a amenazas y acosos; el 19% son insultos y el 18% son burlas o descalificaciones.

Con datos en mano, es clave entonces generar una política eficaz de buena convivencia al interior de los establecimientos, donde participen todos los actores: estudiantes, docentes, personal administrativo y directivo, y especialmente los padres y apoderados. Porque es en el seno de las familias donde primero se debe erradicar cualquier síntoma de violencia. Un trabajo que se debe realizar desde la primera etapa escolar, para evitar que situaciones de este tipo sigan aumentando con el correr de los años.

Pero además, se necesitan generar mecanismo que permitan a los establecimientos detectar casos de violencia en el momento oportuno y a la brevedad, y así evitar situaciones aún más dolorosas que podrían afectar a las víctimas en el futuro como estados de depresión o suicidios.

Este tipo de situaciones además, termina por afectar el rendimiento de los alumnos, perjudicando el desarrollo académico de las pequeñas víctimas.

Generar conciencia en el buen trato y la buena convivencia es fundamental, porque para aprender no solo se necesita una infraestructura adecuada, también es clave un ambiente tranquilo, seguro y armónico al interior del colegio.

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