Nubarrones sobre Rancagua: Las razones del complejo momento que atraviesa el alcalde Eduardo Soto

Publicado el 11 julio, 2018 Por Jaime Castañeda

De prácticamente no tener oposición en el concejo, el alcalde Eduardo Soto hoy enfrenta un duro escenario. Teatro Regional y millonarios pagos por extorsión son algunos de los cuestionamientos de sus opositores.

Tras dos períodos como concejal, en 2008 Eduardo Soto salta a la primera plana política al ganar las elecciones municipales en Rancagua, al vencer al DC Carlos Arellano. En esa oportunidad, el locutor de radio obtuvo 36.385 votos, que representaron el 44.10% de los sufragios.

Su carrera política siguió en ascenso cuando cuatro años después obtiene la reelección con el 69,96% de las preferencias, al conseguir 48.174 votos. De esta forma se transforma en el primer alcalde que -desde la vuelta de la democracia- consigue estar dos períodos consecutivos al frente del sillón alcaldicio de la capital de la región de O’Higgins. Por esos días, dentro del concejo municipal, salvo Danilo Jorquera (PC), nadie se atrevía a ser la voz discordante de Soto. Solo tras las últimas elecciones municipales se han sumado concejales opositores al alcalde, como son los casos de Patricio Henríquez (PPD) y en menor medida Carlos Arellano (DC).

Una popularidad que lo hizo además, influir fuertemente al interior de la UDI, partido en el que militó desde 1988 y del que se desvinculó en 2015. Aunque de todas formas, el partido de Chile Vamos sigue dándole su apoyo.

Pero en la última elección municipal, de 2016, el edil bajó considerablemente su votación: A pesar de que obtuvo el 77,95% de los sufragios, evidenció una caída en el número de sufragios respecto de 2012, ya que disminuyó de 48.174 a 39.757. Aunque leve, en el mundo político se leyó como el primer golpe a su popularidad.

Pero uno de los momento más complejos del alcalde se comenzaría a vivir en diciembre de 2016, cuando quedó al descubierto el escándalo de irregularidades financieras al interior del Teatro Regional de Rancagua y de la Corporación de la Cultura y las Artes, donde el alcalde es presidente. El edil fue citado a declarar en calidad de imputado y la Brigada de Delitos Económicos de la PDI incautó celular, carpetas, computadores y discos duros desde las oficinas municipales de Finanzas y de la Alcaldía.

Desde entonces el único formalizado en esta causa sigue siendo el ex director del teatro y ex secretario de la Corporación de la Cultura y las Artes, Marcelo Vidal.

Pero la semana pasada, nuevas informaciones salieron a la luz pública: Un reportaje de Ciper Chile reveló acusaciones de acosos sexual y de extorsión que involucrarían al alcalde de Rancagua. El propio Soto reconoció haber pagado millonarias sumas de dinero a un joven, situación que tiempo después denunció en Fiscalía.

Y es este hecho el que cuestiona el mundo político: “Si él (Soto) entregó, como dice el chico, más de cien millones, eso corresponde a más de un año de sueldo que percibe el alcalde. Él tendrá que aclarar de dónde salieron esos dineros, por qué se pagó y si encuentra las palabras para justificar por qué pagó una extorsión”, cuestiona el concejal Patricio Henríquez.

Similar es el pensamiento de su colega en el concejo municipal Danilo Jorquera: “Acá hubo una salida de recursos, independiente si fueron 30 o cien millones, entendemos que el alcalde con sus recursos no tiene cómo cancelarlos”.

Por ahora el alcalde cuenta con el férreo respaldo de un importante sector de la UDI regional, entre estos el senador Alejandro García-Huidobro y el diputado Issa Kort.

El Ministerio Público deberá determinar de dónde provino el dinero que entregó Eduardo Soto al joven de 24 años.  También resta por aclarar la situación del Teatro Regional y la Corporación Cultural de Rancagua, investigación que debiera tener un impulso luego que el fiscal Sergio Moya asista al cierre del Caso Caval. Según el curso que tomen las indagatorias se dilucidará en qué pie político quedará el alcalde Soto y su proyección política.

Especialmente porque el edil es carta dentro de Chile Vamos para convertirse en el primer gobernador regional, aunque públicamente Soto ha manifestado que su anhelo es ser alcalde de la comuna donde reside, Machalí. Incluso, ya había anunciado que el actual es su último período en la administración de la capital regional.

 

 

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