Editorial: El debate por la adopción homoparental

Publicado el 13 junio, 2018 Por Equipo de Corresponsales

La semana pasada, el Gobierno ingresó una indicación sustitutiva al proyecto de ley de adopciones. La noticia generó distintas reacciones, especialmente porque deja a criterio del juez la adopción homoparental. Medida que fue criticada abiertamente por organizaciones que abogan por un mayor avance en esta materia, acusando discriminación en el proceso. Juzgue usted: En la […]

La semana pasada, el Gobierno ingresó una indicación sustitutiva al proyecto de ley de adopciones.

La noticia generó distintas reacciones, especialmente porque deja a criterio del juez la adopción homoparental. Medida que fue criticada abiertamente por organizaciones que abogan por un mayor avance en esta materia, acusando discriminación en el proceso.

Juzgue usted: En la letra F del artículo 39 se establece que “tratándose de dos postulantes relacionados entre sí, se deberá considerar la estabilidad y antigüedad de su relación, su actuar de consumo, y, especialmente, la existencia de una ambiente familiar donde se pueda ejercer adecuadamente el rol de padre y madre”.

Inmediatamente después se agrega que será el juez quien tomará la decisión final, pues no puede haber “discriminación arbitraria”.

Una materia compleja, con posiciones valóricas de por medio, en un debate donde se debe privilegiar el bien superior del niño o niña.

La adopción debe entenderse como la posibilidad cierta de que menores abandonados por su familia biológica, puedan  encontrar un hogar, cariño, protección y amor que les permita un adecuado desarrollo en su vida.

Bajo esta mirada, el Estado debe resguardar al menor bajo ciertos requisitos de idoneidad de las familias o las personas postulantes –como la estabilidad de la relación o en materia laboral- pero no debiera ser un factor de decisión la orientación sexual.

Si fuese así se caería en un abierto acto de discriminación porque el cuidado, cariño y protección de un niño o niña no tiene relación directa con la orientación sexual de quien busca adoptar.

Y una familia, independiente de su composición, debe ser la primera opción para los menores que deben pasar la primera parte de su vida en centros dependientes del Sename. Especialmente cuando esta alternativa no brinda espacios de desarrollo y crecimiento que como Estado se debiera garantizar.

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