Obispo de Rancagua renuncia a su puesto en el Consejo de Prevención de Abusos

Publicado el 26 mayo, 2018 Por Patricio Hernández

Alejandro Goic dejó el cargo, argumentando que “necesito concentrar mis energías en la diócesis”.

En medio de la polémica en que se ha visto envuelta la diócesis de Rancagua, luego de la suspensión de 14 sacerdotes de la región de O’Higgins, el obispo de la capital de O’Higgins, Alejandro Goic, presentó su renuncia indeclinable a su puesto en el Consejo de Prevención de Abusos.

Según consignó Radio Cooperativa, el obispo indicó que “he presentado mi renuncia indeclinable al Consejo. Necesito concentrar todas mis energías en la diócesis para esclarecer todos estos lamentables hechos, con mis hermanos sacerdotes, apoyando a todas las comunidades, en especial a las que más han sufrido y han quedado sin su párroco”.

Goic señaló también que “me duele mucho, y muy sinceramente, abandonar el Consejo, pero creo que ellos comprenderán esta decisión y me ayudarán, para hacerme cargo de lo que me corresponde en este momento”.

Sobre lo ocurrido en la región, la autoridad eclesiástica recalcó que “estas actividades no eran conocidas y yo no fui capaz de darme cuenta, si es que hubo signos visibles”.

“Hoy -añadió- tengo que reconocer que en eso fui poco cuidadoso. Pero hay que decir con toda claridad: esto ocurre en algunos sacerdotes. Hay una gran mayoría que sigue cumpliendo su ministerio con fidelidad al Señor, con amor a la gente a la que sirven y con dedicación a su misión”.

Respecto a su continuidad como obispo de Rancagua, Alejandro Goic reveló que “hace tres años que el papa Francisco tiene en sus manos mi renuncia, y poco tiempo después me pidió continuar”.

“Creo que esta durísima situación que he debido vivir traerá efectos positivos para la Iglesia. Yo le he entregado mi vida a ella. Pongo todo mi empeño, mi cariño y mi dedicación en hacer de esta experiencia algo que ayude a la construcción del Reino de Dios entre nosotros” añadió.

Finalmente, la autoridad católica manifestó que “quiero dar mi apoyo, cercanía y cariño a todos los sacerdotes de mi diócesis; acompañarlos en la medida de mis limitadas posibilidades. Muchos de ellos están sufriendo injustamente. Mientras esté en esta responsabilidad, gastaré toda mi energía en buscar la verdad, priorizando a las víctimas”.

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