Editorial: Aumenta la victimización 

Publicado el 15 mayo, 2018 Por Equipo de Corresponsales

En un 0,7% aumentó la victimización en el país, situándose en un 28%. Se trata del mayor índice desde 2013, según la última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana. De esta forma, 236.316 hogares más fueron víctimas de la delincuencia en comparación con 2013. Con estas cifras en mano, el gobierno se comprometió a trabajar […]

En un 0,7% aumentó la victimización en el país, situándose en un 28%. Se trata del mayor índice desde 2013, según la última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana. De esta forma, 236.316 hogares más fueron víctimas de la delincuencia en comparación con 2013.

Con estas cifras en mano, el gobierno se comprometió a trabajar para disminuirlas, así lo dijo la subsecretaria de Prevención del Delito, Katherine Martorell. Esto en línea con el compromiso de campaña del Presidente Sebastián Piñera: reducir  la victimización en un 25% al finalizar su Gobierno.

Es clave que los recursos que se destinan contra la delincuencia sean aplicados eficientemente. Para ello se hace fundamental conocer la realidad de cada territorio, saber cómo va mutando la delincuencia, los tipos de delitos que se cometen, las razones de por qué se genera. Solo así se podrá medir si las políticas que se han implementado en materia de prevención han sido enfocadas adecuadamente.

En este sentido, existe consenso de que se necesita una mayor dotación de personal policial en las calles, pero esta medida no será totalmente efectiva si no se moderniza la institucionalidad vigente.

Cuando la prevención juega en papel clave,  no solo tiene que ver con la labor de Carabineros o con  el reforzamiento de los patrullajes, se necesita un trabajo integrado con la comunidad, con vecinos más organizados y la necesaria recuperación de espacios públicos que están siendo ganados por la delincuencia.

Pero la tarea preventiva es solo parte de una cadena donde se debe conjugar correctamente la persecución penal y la rehabilitación.

Para evitar que la sensación de inseguridad aumente y con esto el temor de la población, el Estado debe generar políticas públicas efectivas que garantice a la población poder vivir y desarrollarse en una sociedad segura, con una delincuencia controlada y bajo índices de seguridad de un país que busca el desarrollo.

 

 

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